Managua,
24 de junio (PL).—
Estados Unidos continúa sus presiones para que el gobierno
nicaragüense autorice la eliminación de los cohetes (tierra-aire)
SAM-7 de fabricación rusa, revela hoy la prensa en
esta capital.
El Nuevo Diario, segundo matutino
más importante de esta nación centroamericana, afirma que
Nicaragua deberá presentar ante el resto de los países del Istmo la
propuesta de limitación y control de armamentos en la primera
quincena del próximo mes.
La publicación reproduce una
entrevista con el viceministro del Exterior, Salvador Stadthagen,
quien confirmó que en una negociación de carácter regional,
ningún armamento está incluido y tampoco está excluido.
El diplomático, según la fuente, se
negó a revelar si dentro de esa propuesta estará incluida la
destrucción de los misiles SAM-7.
Recuerda Nuevo Diario que en varias
ocasiones, en este año, funcionarios del Departamento de Estado
expresaron su preocupación por el "excesivo" inventario
de los ejércitos en el área, en especial el de Nicaragua.
Resaltó que existe una comisión
creada por el presidente Enrique Bolaños para dar cumplimiento a
las "iniciativas" de Washington.
El tema de la destrucción de los
misiles surgió tras el temor de algunos congresistas
norteamericanos de que se puedan convertir en una nueva arma
terrorista capaz de derribar aviones comerciales.
Para los expertos, no son válidas
las exigencias de EE.UU., ya que Washington, en los años 80 del
pasado siglo entregó un millar de Stinger (versión estadounidense
del SAM-7) a los mujaidines afganos.
Esas fuentes reiteran que la Casa
Blanca trata de imponer una política de desarme unilateral a
Nicaragua, enmascarando esa intención en "un programa de
acomodo de los recursos de guerra" en Centroamérica.
José Figueroa, legislador del Frente
Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), dijo a Prensa Latina que
todo lo que se llame "soberanía nacional" es competencia
única de los nicaragüenses.
Por ello, considera un injerencismo
las propuestas de las autoridades estadounidenses en cuanto a un
recorte de los medios de guerra.
Reconoció que la administración del
presidente George W. Bush, desde que asumió la presidencia
Bolaños, presiona para destruir las bases históricas de nuestras
fuerzas armadas, las cuales provienen del Ejército Popular
Sandinista, que derrotó la dictadura de los Somoza, el 19 de julio
de 1979.