MÉXICO, 24 de junio (PL).—
La determinación de la Procuraduría General de la República (PGR)
de exonerar al grupo Amigos de Fox del delito de lavado de dinero
representa un duro golpe a la credibilidad de las autoridades
mexicanas, opinó hoy La Jornada.
En su editorial de este martes, la
publicación critica la decisión de la PGR de no ejercer acción
penal contra Amigos de Fox, grupo que coordinó el financiamiento de
la campaña presidencial de Vicente Fox en el año 2000, acusado de
varias irregularidades, entre ellas lavado de dinero y fondos no
reportados.
El texto considera que la negativa a
investigar la procedencia ilícita de los fondos recaudados para el
proselitismo del entonces candidato del Partido Acción Nacional
(PAN) afecta duramente la credibilidad de la dependencia encargada
de procurar justicia, el gobierno federal y las instituciones de la
nación.
Señala que hasta en la redacción de
la notificación enviada al consejero electoral Jaime Cárdenas,
quien presentó la denuncia por la Unidad Especializada contra el
Lavado de Dinero (UECLD), se deja sentir una falta de voluntad
impropia del Ministerio Público y complaciente para con el
Ejecutivo federal.
De acuerdo con el diario, la
dependencia de la PGR deja implícitamente al denunciante la
responsabilidad de investigar y comprobar las acciones delictivas y
se deslinda de su obligación en cuanto a realizar las
investigaciones correspondientes.
Agrega que las precipitadas
conclusiones de la UECLD arrojan la sospecha inevitable de que el
gobierno federal se comporta como juez y parte, en un episodio que
dista mucho de haber sido esclarecido.
Apunta que la virtual exculpación
anticipada de los personajes involucrados en la oscura historia del
Foxgate hace suponer que existen delitos y conductas impropias que
se buscan ocultar y mantener a toda costa fuera de los tribunales.
El editorial de La Jornada destaca
que a pocos días de las elecciones federales, el gobierno se
presenta ante la sociedad como un encubridor de sí mismo y de sus
orígenes.
Para los analistas, la resolución de
la UECLD envilecerá aún más el clima pre-electoral y azuzará la
disputa de las fuerzas políticas opositoras contra la
administración foxista, acusada de hacer proselitismo a favor de su
partido.
Por otra parte, en su calidad de
denunciante, Cárdenas cuenta con 15 días hábiles para presentar
con argumentos su oposición al dictamen referido y revocar de esa
manera la resolución de la UECLD.
Después de tres años de que el
senador Enrique Jackson, del Partido Revolucionario Institucional
(PRI), denunciara una serie de presuntas irregularidades en torno a
la campaña del actual mandatario, el escándalo continúa
enrareciendo el clima político, mucho más por la proximidad de las
elecciones legislativas.
El caso ha adquirido dimensiones que
lo catalogan ya como el de mayor número de violaciones a la
legislación electoral cometido por una formación política.
Pruebas sólidas se han recopilado en
el Foxgate, acerca de la afluencia de fondos del extranjero, algo
penalizado por la legislación mexicana.
De acuerdo con el Instituto Federal
Electoral, las evidencias están dando certeza sobre varios actos
ilícitos, entre ellos dinero sin reportar a las autoridades
electorales así como donativos de personas físicas por montos no
permitidos.
También se ha constatado que fueron
rebasados los topes de fondos designados y el financiamiento por
parte de empresas mercantiles.