Un proyecto científico recién
concluido demostró la posibilidad del cultivo sostenible de la
fresa en Guantánamo, donde abundan suelos aptos para el
crecimiento de esa planta de la familia de las rosáceas.
La iniciativa permitió a
investigadores guantanameros decidir el regulador de crecimiento que
debían utilizar en los viveros formados con semillas del solicitado
fruto y atendidos por ellos.
Se comprobó que en esa etapa la
materia más apropiada para controlar la evolución de las simientes
es el residual de pulpa de café, aplicado en forma de compost o de
materia orgánica descompuesta.
Con ese elemento se logró una
proliferación de unos cuatro centenares de posturas por hectárea,
cifra evaluada de positiva por los especialistas y base de las seis
toneladas cosechadas en igual extensión en una parcela
experimental.
Las vitroplantas de la especie
conocida también como Fragaria se trajeron de la Empresa de
Cultivos Varios de Alquízar, La Habana, y corresponden a las
variedades Misionaria y Rabunda, las más productivas de esa planta
conocida y apreciada desde la antigüedad y aludida por clásicos
romanos.
En el propósito intervinieron las
delegaciones de los ministerios de Agricultura, y de Ciencia,
Tecnología y Medio Ambiente, y el Centro de Desarrollo de la
Montaña, a la cual pertenecen los ingenieros Omar Ramos y Álvaro
Blanco, destacados partícipes en la iniciativa.
Esta, según declararon ambos a la
AIN, se evalúa para ser categorizada como proyecto de innovación
tecnológica, integrado a otro que ellos asesoran y trata sobre el
cultivo de gladiolos en el extremo oriente de la Isla.
(AIN)