Nuestro verdadero destino es la lucha por la paz

Expresó Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad, en el acto solemne por el aniversario 50 del asesinato de los esposos Rosenberg

Iraida Calzadilla Rodríguez

Foto: JOSÉ M. CORREAOptamos resueltamente por la paz, sabemos lo que significa la guerra, no tenemos duda alguna de que nuestro verdadero destino es la lucha por esa paz, dijo el doctor Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad, en el acto solemne por el aniversario 50 del asesinato de los esposos Rosenberg, efectuado ayer en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.

Leal expresó que evocar la historia de los esposos Rosenberg en los tiempos que vivimos es un acto de justicia, y una lámpara en el arduo y largo camino que debemos recorrer como parte de la lucha generosa de ideas, y al recordar la terrible injusticia cometida el 19 de junio de 1953, apuntó que hoy ellos son un símbolo por sus ideas sociales, y nunca se arrepintieron de su filiación como militantes y luchadores por la causa del socialismo, no renunciaron a sus principios ni para salvar sus vidas.

Su destino —manifestó— tenía que realizarse más allá de la vida y más allá de la muerte. Recordarlos hoy es para nosotros, en medio de la violencia y la criminalidad con que trata el nuevo orden internacional, y especialmente el imperialismo norteamericano, un acto de valor aquí, en esta Isla, Esparta americana.

Nos disponemos a una larga y también espartana resistencia que tiene las dimensiones de la memoria que no ha de traicionar jamás, y la de extender la mano generosa a todos aquellos que en el mundo luchan por causas justas, abundó el Historiador, y más adelante señaló que estamos aquí, entre los llamados escogidos, para conmemorar tan noble y ejemplar sacrificio.

A su vez, la destacada documentalista norteamericana Estela Bravo leyó una carta de hijos y nietos de los esposos Rosenberg, contentiva de su agradecimiento al pueblo de Cuba por el homenaje y apoyo incondicional que ha tributado a la causa de Ethel y Julius durante todos estos años.

Una de las anécdotas que bellamente recordó fueron los días tensos previos al asesinato, cuando se unió al sindicato al que pertenecía entonces para pedir clemencia por los Rosenberg. Con 20 años, aquella fue la primera vez que filmó como aficionada, con una cámara de ocho milímetros, y aún conserva esas imágenes. Algún día, dijo, cuando el pueblo norteamericano conozca la verdad, los situará junto a otros muchos de sus héroes.

En el acto de recordación se encontraban los miembros del Buró Político José R. Balaguer y Abel Prieto, los integrantes del Comité Central Armando Hart y Caridad Diego, el rector de la Universidad Juan Vela, y especialmente invitados residentes norteamericanos en La Habana y estudiantes de EE.UU. en la Escuela Latinoamericana de Medicina.

En la mañana, José R. Balaguer y Orlando Fundora, presidente del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos, depositaron una ofrenda floral en el parque de Zapata y Paseo donde se levanta el único monumento del mundo erigido a los esposos Rosenberg, como sencillo homenaje de nuestro pueblo a esos luchadores. El escultor José Delarra, su autor, recordó que hace 20 años se realizó la obra con toda sencillez, como fueron Ethel y Julius, símbolos del amor y la pureza.

 

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