La más "clara" de todas las mujeres

El último discurso de Clara Zetkin fue en el Reichtag alemán. Venía desde la Unión Soviética hasta la misma madriguera de Adolfo Hitler para condenar al fascismo y alertar a la humanidad de sus consecuencias

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Su vida fue espiral, forja, haz de ideas progresistas que repartió durante casi ocho decenios. Así era Clara Zetkin, y bien le vino aquel nombre de luz para ampliar los caminos de los obreros, del proletariado, de los humildes y, sobre todo, los de la mujer.

Pedagoga, periodista, culta, oradora audaz e innata organizadora, la alemana universal convocó a la lucha y a la emancipación en artículos ardientes, disímiles folletos y llamamientos urgentes. Vladimir Ilich Lenin la calificó: "Fiel puntal de la clase obrera", y era su gran amigo.

Durante la Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas, en el Copenhague de 1910, Clara Zetkin propuso el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. Fue apoyada por más de 100 delegadas en representación de 17 países, unidas por los ideales de igualdad entre las personas, más allá de su sexo, y por ganar el derecho de las féminas al voto.

Su último discurso fue en la primera sesión del Reichtag alemán. Ella, la diputada de más edad, venía desde la Unión Soviética hasta la misma madriguera de Adolfo Hitler para condenar al fascismo y alertar a la humanidad de sus consecuencias.

El 20 de junio de 1933, hace hoy 45 años, murió esa mujer de bella y serena voz y existencia admirable. Fue en las cercanías de Moscú, y las murallas del Kremlin le acogieron para la última estancia. La Zetkin había dicho de sí: "Como el ave tiene que cantar, como los ríos tienen que correr, yo tengo que luchar toda mi vida".

 

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