ROMA, 19 de junio (PL). — Una ola
de críticas desató hoy la aprobación en el Parlamento de la
inmunidad para los cinco principales cargos de este país, que
congela el proceso por soborno del Tribunal de Milán contra el
primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.
La votación en el órgano
legislativo se registró ayer, tras retirarse del hemiciclo los
partidos opositores en protesta por los planes de la coalición
oficial de restaurar esa legislación.
Ante tal maniobra, las críticas
contra la alianza gubernamental no se hicieron esperar y la prensa
capitalina publica hoy las declaraciones de dirigentes y partidos
opositores, quienes calificaron esa ley, de gravedad sin precedente
y del monstruo más monstruoso que la alianza oficial ha concebido.
Luciano Violante, vocero del Partido
Demócrata de Izquierda, se sumó a esas críticas y consideró el
documento avalado una derrota de la justicia, pero fue más lejos al
manejar la inconstitucionalidad de ese proceso.
Violante catalogó de violación la
forma en que se tramitó tal votación al encaminarse por la vía
urgente, a pesar de tratarse de un artículo de la Carta Magna.
Mientras, políticos oficialistas
justificaron la restauración de la inmunidad y declararon que al
asumir Italia el próximo día 1ro. de julio la presidencia rotativa de
la Unión Europea, afectaba al país que su primer ministro debiera
comparecer ante los tribunales por corrupción, para lo cual tampoco
disponía de tiempo.
A los cuestionamientos se unieron
entre otras organizaciones y personalidades, Los Verdes, el Partido
Comunista y el ex fiscal anticorrupción Antonio Di Prieto, quienes
manifestaron su indignación por el procedimiento y anunciaron que
impulsarán la convocatoria de una consulta popular sobre el
particular.
En coincidencia con esas posiciones y
para mostrar su inconformidad, los magistrados del Tribunal de
Milán que procesan a Berlusconi anunciaron que apelarán al
Tribunal Constitucional ese procedimiento por su ilegalidad.
La inmunidad restablecida para el Primer
Ministro, el Jefe de Estado, los presidentes de las dos
cámaras parlamentarias y del Tribunal Constitucional, fue
suspendida en 1993, precisamente por escándalos de corrupción, la
misma causa por la cual se restaura.
En el texto de ese documento se
estipula que no pueden ser sometidos a procesos ninguno de las
personas que ocupan esos cinco cargos.
También establece la suspensión de
los procesos por cualquier delito, de esos máximos dirigentes
italianos, incluso los cometidos antes de ocupar esos puestos, hasta
el cese de las funciones.
Con ello, queda congelado el proceso
que sigue el Tribunal de Milán contra Berlusconi, primer jefe de
gobierno italiano sentado en el banquillo de los acusados, acusado
por soborno a jueces en la década de 1980.
Esa es la tercera maniobra aprobada
en el ejecutivo para amparar a Berlusconi de las acusaciones de
fraudes al fisco, sobornos y alteración de los balances de que es
blanco.
La oposición acusa al Primer Ministro de reformar las leyes del país a su medida al también
recibir la luz verde en el Parlamento una que no considera delito la
falsedad de los balances y otra que permite impugnar la
imparcialidad de los jueces y solicitar cambio de tribunal y ciudad
para ser procesado.