MADRID, 19 de junio (PL). — Más de
siete meses después del hundimiento del petrolero Prestige, que
provocó la mayor catástrofe ecológica en la historia de España,
unas 90 playas de toda la costa cantábrica continúan afectadas por
los derrames de hidrocarburo.
Las autoridades españolas informaron
hoy que las pequeñas tortas de petróleo que manchan los cuerpos de
los miles de bañistas que comienzan a acudir a las playas proceden
de la última oleada de combustible escapado del buque hundido,
arrastrada a la orilla por los vientos del norte.
El rastro de chapapote se encuentra a
todo lo largo de la costa del mar Cantábrico, desde la provincia de
Lugo, en Galicia, pasando por Asturias y Cantabria, hasta el País
Vasco.
En importantes centros de veraneo,
como la playa de San Lorenzo, en Gijón o las de la Concha y
Ondarreta, en la ciudad de San Sebastián, comparten espacio en la
arena los disgustados bañistas que esquivan inútilmente las
manchas de petróleo y cientos de trabajadores afanados en
recogerlo.
Según los informes, en los últimos
tres días en el País Vasco los equipos de limpieza sacaron casi 50
toneladas de fuel y hay 17 playas afectadas, mientras en Cantabria
28 presentan contaminación y han sido recogidas nueve toneladas de
combustible mezclado con la arena.
En Asturias, en lo que va de mes, han
sacado 169 toneladas y a pesar de los esfuerzos 25 playas continúan
parcialmente manchadas, mientras en Galicia en la última jornada se
sacaron tres toneladas de chapapote y 21 arenales siguen con restos
de fuel.