MADRID, 19 de junio (PL). — La
realización de nuevas elecciones en la comunidad autónoma de
Madrid, situación sin precedentes aquí, aparece hoy como única
salida al escándalo político que desde hace ocho días mantiene
enfrentados a todos los partidos.
Tanto el Partido Socialista Obrero
Español (PSOE), supuesta víctima de la corrupción de dos de sus
diputados; como el Popular (PP), señalado como principal
beneficiario del complicado entuerto, se plantean la posibilidad de
nuevos comicios, aunque en momentos y con objetivos bien distintos.
Las elecciones se convocarían
posiblemente para octubre, por lo cual muchos españoles ya aseguran
que tienen por delante un largo culebrón, sin dudas mucho más
sórdido y entretenido que los más movidos programas televisivos
para el verano.
Para completar, como los reglamentos
no prevén qué hacer en tan complicada situación, cada cual los
interpreta a su manera a partir de sus intereses, aunque todos los
pareceres conducen a lo mismo.
El PP quiere que de inmediato se
disuelva la asamblea de la comunidad y se convoque a las urnas para
adelantarse a los dos diputados socialistas traidores, que pudieran
arrepentirse y renunciar sus cargos, lo cual permitiría al fin a
los socialistas formar gobierno.
El PSOE, en cambio, pide que la
convocatoria a elecciones se prolongue al máximo, con la esperanza
de que los dos tránsfugas den ese paso.
Pero en esto también parecen llevar
las de perder, pues hasta ahora Eduardo Tamayo y Teresa Sáez, los
principales protagonistas del escándalo aseguran que no
renunciarán a sus escaños en el gobierno de la comunidad.
Aunque los dos fueron expulsados de
inmediato del PSOE y en las elecciones no se vota por personas, sino
por partidos, contradictoriamente la ley los protege pues establece
que los escaños corresponden a quienes los ocupan y no al partido
por el cual los consiguieron.
Además quien deberá resolver si se
convoca o no a elecciones es Concepción Dancausa, la presidenta de
la asamblea, quien, precisamente, ocupó ese puesto gracias a la
ausencia premeditada de ambos diputados el día de la votación.
Dancausa aseguró hoy que se reunirá
con todas las fuerzas políticas y recopilará todos los elementos
posibles, pero muchos aseguran que es muy difícil ser juez y parte
a la vez en la solución del problema más retorcido de la historia
de las instituciones democráticas españolas.
Mientras, continúan las disputas
políticas y las querellas.
Para el PSOE la situación se debió
a un soborno de los diputados por una mafia de la construcción que
quiere en el poder al PP para mantener los enormes beneficios que
obtiene con la especulación de terrenos.
Desde el PP se dice en cambio que el
problema es solo la manifestación de las luchas por el poder
dentro del PSOE, algo nada nuevo y que durante los gobiernos de
Felipe González causó estragos en las filas de los socialistas.
En tanto, si en los últimos dos
días el PSOE y el PP se dedicaron a interponer numerosas querellas
judiciales uno contra otro, hoy este último partido también
planteó una demanda contra representantes de Izquierda Unida (IU) a
quienes acusan de difamación, hostigamiento e infundios.
Sin embargo, Gaspar Llamazares,
coordinador general de IU, declaró al respecto que esas querellas
acabarán en el cesto de los papeles.