El judo defenderá su corona

Oscar Sánchez

Cuando se hace cotidiano lo extraordinario las cosas no son más fáciles, sino más difíciles. Tal vez por eso el equipo cubano de judo, clasificación femenina, siempre renueva sus metas con un altísimo compromiso.

Foto: JAIME LAUZARDOOtto Rivero entrega la bandera a Lupetey.

"Las muchachas no se creen perfectas, primero porque no se lo permitimos, pues sería el freno de su desarrollo no solo como deportistas, sino como seres humanos, y segundo porque realmente siempre vamos por más."

Así respondió Ronaldo Veitía, jefe del colectivo técnico de las judocas, al preguntársele si pensaba en una actuación perfecta, es decir, una barrida (conquistar todas las medallas de oro) en los próximos Juegos Panamericanos de Santo Domingo, República Dominicana entre el primero y el 17 de agosto.

"Mentiría si te dijera que no pensamos en barrer, cada muchacha tiene eso en la mente, y objetivamente hablando no es una quimera, aun cuando Brasil, Canadá y Estados Unidos son hoy escuadras de una gran evolución en el continente. Ya conseguimos esa hazaña en los Juegos de Mar del Plata'95, pero siempre resulta difícil."

En aquel entonces el equipo presentaba una nómina con experiencia en reuniones multideportivas, incluso cuatro de sus integrantes ya habían pasado por momentos medallistas en Juegos Olímpicos y casi todas por los Centrocaribe de Ponce'93. En cambio en Santo Domingo, cuatro muchachas harán su estreno en lides múltiples.

Sin embargo, "la de hoy es una escuadra tan potente como aquella, capaz también de hazañas similares", dijo Veitía.

También engorroso será el camino de los judocas, dirigidos por Justo Noda, quien reafirmó el compromiso de mantener la supremacía que rescataron en Winnipeg. "Llegamos con un equipo renovado en más de un 60%, y aunque el nivel de aspiraciones pueda parecer por encima de las posibilidades, se sustenta en el alto compromiso y en la vertiginosa evolución de los más jóvenes, con quienes ya veníamos trabajando para este momento".

Dijo, en medio de la emoción por el solemne acto de abanderamiento de la embajada del judo a los XIV Juegos Panamericanos, que la misión es dura, pues Brasil es hoy uno de los más potentes cuadros del mundo en este momento y también uno de los de más roce con la elite de este deporte. Apuntó, además, la tradicional fuerza de Canadá y Estados Unidos.

Ayer el Memorial Julio A. Mella, al pie de la histórica Escalinata de la Universidad de La Habana y con la presencia de José R. Fernández, presidente del Comité Olímpico Cubano, Otto Rivero, primer secretario de la UJC, Hassan Pérez, presidente de la FEU, Faure Chomón, dirigente del Directorio Estudiantil Revolucionario antes de 1959, y Humberto Rodríguez, presidente del INDER, la campeona mundial Yurisleydis Lupetey recibió la bandera nacional, ocasión que sirvió también para entregar a ambas selecciones el sello conmemorativo 80 Aniversario de la FEU.

 

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