El diario de René muestra las entrañas del monstruo

La estatura de los héroes

ÁNGEL RODRÍGUEZ ÁLVAREZ
Servicio Especial de la AIN

El 20 de junio de 2001, el periódico Granma informó que un amañado y presionado jurado en Miami, declaró culpables a cinco cubanos que combatían en esa ciudad al terrorismo contra la Isla.

Después de casi tres años de anónimo y ejemplar heroísmo, había llegado la hora de divulgar toda la verdad e iniciar una batalla de pueblo, que solo puede terminar con la libertad de esos compatriotas prisioneros políticos del imperio.

Las Mesas Redondas de los días siguientes se encargaron de ir descorriendo las gruesas cortinas y mostrar a la población y a la opinión pública mundial, la inmensa estatura moral de los injustamente acusados, la verdadera misión asignada por la Patria para protegerla de los continuos ataques terroristas provenientes de Miami y "todas las manipulaciones, engaños y tergiversación de los hechos", tal como expresara Ramón Labañino, en misiva enviada a su esposa el 21 de enero de ese mismo año.

Esa primera serie de programas informativos de la televisión fue la carta de presentación de los héroes ante sus coterráneos, por los cuales lo habían arriesgado y expuesto todo. Por esos programas especiales de TV conocerían quienes eran René González Sehwerert, instructor de vuelo y especialista en técnicas de aviación; Ramón Labañino Salazar, licenciado en Economía, graduado con Diploma de Oro en la Universidad de La Habana; Fernando González Llort y Gerardo Hernández Nordelo, licenciados del Instituto de Relaciones Internacionales Raúl Roa García; y Antonio Guerrero Rodríguez, ingeniero civil en construcción de aeropuertos.

La Mesa Redonda correspondiente al 26 de junio resultó reveladora de los detalles del juicio, narrados con asombrosa precisión y, sobre todo, con serena y extraordinaria objetividad, en el diario de René, cuyos fragmentos fueron dados a conocer a partir de ese día en ese espacio televisivo.

Sabe René que la tarea impuesta a sí mismo con el diario no constituye algo sencillo, y lo expresa cuando escribe: ''No siempre es fácil analizar un evento del que se es protagonista, sobre todo cuando se trata de alguna ocurrencia tan confrontacional en la que uno está de un lado y los clásicos malos del otro.''

Escrito diariamente con rigurosa disciplina a pesar de las crueles condiciones de encarcelamiento, el documento llevó a los cubanos a adentrarse en las interioridades de ese proceso, plagado de violaciones jurídicas, y ofreció una visión cercana de estos Héroes de la Patria.

El diario fue una confirmación de las condiciones personales de estos hombres singulares, conocidas después en toda su dimensión en los brillantes alegatos pronunciados durante el juicio y la ejemplar firmeza de principios y dignidad mantenida frente a sus verdugos.

Los dos años pasados desde el momento en que ese texto comenzó a ser difundido, permiten comprobar su valor testimonial, confirmado en cada jornada transcurrida desde entonces. Veamos cuanta verdad encierra esa afirmación a través de uno de sus fragmentos: ''Creo haber sido lo más objetivo posible en mis observaciones y no peco de parcialidad al decir que nuestros abogados desbordaron a los acusadores. Yo no estoy asumiendo, siquiera que este episodio, o incluso los que le sigan durante el resto del juicio, decidan el resultado legal a nuestro favor, pero aquí hay en juego muchas emociones humanas, prejuicios sembrados durante años por una educación deficiente y una propaganda brutal, y quién sabe cuántos otros factores completamente subjetivos, que al final tendrán algún rol en la decisión que tome el jurado".

''Pero cuando digo con júbilo —añade— que la balanza se inclinó a nuestro favor, no se trata siquiera de un intento de disminuir a la otra parte, que creo que hizo un buen trabajo desde su posición, sino de que la solidez de nuestros alegatos descansó en asumir de frente la verdad, en saber que no hemos hecho daño a nadie aquí y en lo justo de la causa que defendemos.''

Y concluye: ''Los cinco salimos de la sala satisfechos, mejor dicho, felices, pues habían resonado algunas verdades que nadie hubiera soñado oír en Miami.'' (AIN)

 

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