Apicultores a sus puestos

En busca de la miel perdida

Ronal Suárez Ramos

Foto: MARCELINO GÓMEZPLAYA EL GUANAL, Consolación del Sur.— Cerca de la costa los hombres encapuchados sacan panales de las cajas y les extraen la miel. Las abejas están tranquilas, no se sabe si por el efecto del humo o por la mañana nublada que presagia lluvias.

Son 443 enjambres de los más de 1 000 que posee la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Noveno Congreso de la ANAP, integrada por 11 productores que residen en Consolación del Sur y Entronque de Herradura.

Antes cada cual castraba las suyas; ahora, a través de la cooperativa, lo hacemos juntos y se ahorran las tres cuartas partes del combustible, explicó el apicultor Orlando Báez.

También existen enjambres en Boca de San Diego y otros puntos de la costa; y los mueven en marzo con el fin de aprovechar la floración del mangle. En esta oportunidad esperan recolectar cuatro y media toneladas para llegar a 17 de las 28 comprometidas en el año.

La apicultura pinareña sufrió un duro golpe al paso de los huracanes Isidore y Lili, precisamente cuando se encontraba en franca recuperación de la debacle que representaron los primeros años del período especial, y la no menos dañina aparición en 1996 de la varroa, plaga que sorprendió a los apicultores y diezmó los colmenares.

Hasta el 2001 crecimos durante cuatro años consecutivos a un ritmo del 22%; ya en el 2002 el plan era de 560 toneladas, pero a partir de los fenómenos atmosféricos todo cambió; nos quedamos en 358, afirma Rigoberto Díaz, director de la Organización Económica Estatal Apícola.

Los vientos y las lluvias ocasionaron la pérdida de 3 054 colmenas y destrozaron la flora. Especialistas en la materia pronosticaron que las consecuencias se sentirían durante varios años.

En cambio, Rigoberto se siente optimista; un clima menos seco que de costumbre durante la temporada invernal, ayudó a que haya más flores en el resto de la provincia, y los apicultores se empeñan en aprovecharlas.

Al mismo tiempo se han repuesto 2 763 colmenas y trabajan sistemáticamente en la ampliación de los criaderos de abejas reinas que sustentan el crecimiento previsto: de 9 200 colonias actualmente a 13 000 dentro de tres años.

En producción de miel el plan se redujo a 273 toneladas para este año, pero nos proponemos llegar a 315 y con ese objetivo trabajan todos los apicultores, además de la CCS y una UBPC, agrega Rigoberto.

Los apicultores mueven sus colmenas según la etapa del año; de marzo a junio las llevan a la costa en busca de las flores de mangle, patabán y llana; después a la montaña, donde el bejuco leñatero y el aguinaldo son los principales suministradores de néctar.

Igual que estos, hoy deben estar todos en la costa, esperamos cerrar mayo con 145 toneladas y seguir hasta llegar a las 315, asegura Rigoberto.

 

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