MANAGUA, 18 de junio (PL).
— El Congreso puede demandar al presidente nicaragüense Enrique
Bolaños, por firmar "a escondidas" un acuerdo con EE.UU.
para respaldar la inmunidad de norteamericanos ante la Corte Penal
Internacional (CPI), advirtió hoy el diputado Nelson Artola.
El presidente de la Comisión de
Derechos Humanos del poder Legislativo, confirmó a Prensa Latina,
que se solicitará a la Junta Directiva que convoque con urgencia a
Bolaños y al canciller, Norman Caldera, para que expliquen la
razón del referido pacto.
Según Artola, el mandatario
continúa con su postura servil hacia Washington, ignorando el
cumplimiento de la Constitución y agregó que son los gobiernos
títeres los que entraron en el saco del juego norteamericano.
Denunció el legislador del Frente
Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que tras publicarse la
víspera "el pacto secreto con Estados Unidos", Bolaños
dice que "cumplirá con lo establecido" y lo presentará
ante el Congreso para su "ratificación".
La Casa Blanca, argumentó el
parlamentario, con este acuerdo trata de proteger a "sus
delincuentes internacionales".
La CPI es una instancia recientemente
creada por las Naciones Unidas como máximo organismo para castigar
el delito internacional de lesa humanidad, crímenes de guerra y
genocidio, indicó.
Comentó que EE.UU. desconoce la
jurisdicción de esa Corte por sus diversas guerras injustificadas,
como la de Iraq, donde masacraron al pueblo.
También rechazaron el acuerdo la
Asociación de Juristas Democráticos de Nicaragua (AJDN) y el
Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH).
Álvaro Ramírez, presidente de la
AJDN, alertó que el objetivo que se persigue con estos pactos es
destruir la CPI, creada en julio de 1998 en Roma, y que ahora
Nicaragua forma parte de ese complot.
Sentenció que Washington hace estos
arreglos con países pequeños como Nicaragua con la política de la
zanahoria y el garrote: si firmas vas a tener la ayuda, de lo
contrario lo vas a perder todo.
Por su parte Xavier Pérez, del
CENIDH, reiteró que no existe ninguna justificación ni
explicación para que la nación centroamericana aparezca avalando
un convenio de esa naturaleza.
Los estadounidenses, apuntó, tratan
de sumar adeptos para que queden en la impunidad los hechos
criminales en que se puedan ver involucrados sus militares y
funcionarios civiles.
Estos "amarres
gubernamentales" le dejan las manos libres al gobierno y
fuerzas armadas norteamericanas para que en conflictos de cualquier
naturaleza estén por encima de la ley internacional.
Benjamín Pérez, Procurador de los
Derechos Humanos, calificó de muy preocupante el acuerdo secreto
entre Managua y EE.UU. que desvirtúa —consideró— la seriedad
de la diplomacia.
En este caso, sostuvo, aparecen
afectados los dos gobiernos, el uno por prepotente (EE.UU.) y el
otro por sumiso (Nicaragua).
Criticó la decisión de EE.UU. de no
querer firmar el convenio de la ONU sobre la Corte, por muy superior
que se sienta como máxima potencia mundial.
El diputado de la Convergencia
Nacional que preside el FSLN, Agustín Jarquín, rechazó la acción
de la presidencia y advirtió que no puede sustraerse del orden
institucional ni de la Leyes internacionales.
Para Jarquín los gobernantes
estadounidenses pretenden evadir la CPI al igual que lo hicieron con
el tratado de Kyoto, el cual procura evitar que las industrias de
las naciones desarrolladas contaminen el Medio Ambiente.
Reiteró el legislador que el acuerdo
Nicaragua-EEUU será rechazado por el plenario de la Asamblea
Nacional, ya que es lo más conveniente.