NACIONES UNIDAS, 17 de junio (PL).
— Propiciado por la inseguridad reinante, Afganistán se mantiene
hoy como el principal exportador de opio en el mundo, según
señaló aquí el director ejecutivo de la Oficina de las Naciones
Unidas sobre droga y crimen, Antonio María Costa.
El funcionario calificó de serio el
problema de los narcóticos en el país asiático bajo intervención
de Estados Unidos, que incluye también tráfico de heroína y
morfina, al comparecer en un debate del Consejo de Seguridad que
puso énfasis en esa particular cuestión.
Los estimados de la oficina que
dirige indican que alrededor de 74 000 hectáreas, en varias
provincias, están dedicadas a sembrar las plantas de cuyas hojas se
extraen los nocivos polvos.
A juicio de Costa, para eliminar la
dependencia económica, comenzando por el opio, hace falta crear
oportunidades y alternativas agrícolas, y para ello se requiere una
mayor seguridad política y más capital financiero.
Para ilustrar la tendencia a obtener
ingresos rápidos en un país empobrecido y devastado, remarcó que
los precios del opio se incrementaron de 35-50 dólares el kilogramo
a 550-600 dólares por igual unidad, en el mercado consumidor en
Europa y el resto de Asia.
Luego de elogiar la elaboración de
una estrategia del actual gobierno transitorio contra las drogas,
consideró que los esfuerzos nacionales son insuficientes, por lo
que requirió de asistencia de la comunidad internacional.
Esa misma falta fue apuntada antes
por el subsecretario de las Naciones Unidas para operaciones de
mantenimiento de la paz, Jean-Marie Guehenno, en un discurso
fundamentalmente concentrado en la inseguridad en Afganistán.