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Portuarios
habaneros
Vieja la tecnología
pero nuevos los aires
Lourdes
Pérez Navarro
Las
grúas del Levante, barco mercante con bandera de Chipre, alzan sus
largos brazos. En el interior de la profunda bodega, sudorosos
estibadores han amarrado ocho lingas que portan cada una 20 sacos de
harina de trigo. Ya en tierra los montacargas los desplazan hasta
los camiones que, al abandonar la Empresa de Servicios Portuarios
Juan Manuel Díaz, en la bahía de La Habana, trasladan los
productos a su destino.
No por casualidad esta
entidad obtuvo la subsede por el Día del Trabajador Marítimo y
Portuario. Haber cumplido el plan de ingresos al 113,3% como
resultado de operar 100 000 toneladas de carga por encima de lo
planificado; ejecutar el plan de aporte en moneda libremente
convertible al 100,3%; cerrar el año 2002 con un buen control
sistemático sobre los medios de rotación, sin deudas financieras,
y con un ciclo de cobro de 5,8 días, son logros que han permitido
el éxito.
En nuestra empresa los
trabajadores portuarios tienen un tremendo ritmo de trabajo —comenta
el director, Fernando Eliseo Cohen—, a pesar de que es una labor
que requiere gran esfuerzo físico. El 95% de la mercancía que
descargamos es saquería (productos envasados en sacos),
fundamentalmente leche en polvo, frijoles, arroz y otros alimentos.
Hasta hace un tiempo, dice, el promedio en saquería era de 3 500 ó
4 000 por brigada en una jornada de siete horas y 30 minutos; en
estos momentos, en igual tiempo los obreros llegan a descargar de 7
000 a 8 000 sacos, aunque las condiciones no son las mejores. La
tecn ología es vieja, afirma Eliseo, pero no tiene nada que
envidiarle a las más modernas, pues el recurso fundamental es el
hombre y la calidad del que tenemos es magnífica.
Próximamente la entidad
va a discutir el expediente de Perfeccionamiento Empresarial. Este,
asegura el Director, es un paso que se suma a lo que venimos
haciendo desde 1994 cuando nos reestructuramos y logramos avances
considerables en calidad, rentabilidad y organización. Hoy, agrega,
somos una empresa autofinanciada.
En este muelle hemos
aplicado medidas concretas para contrarrestar el delito —sostiene
Fernando Joglar Díaz, jefe de Seguridad y Protección—, las
cuales han fortalecido el trabajo y la disciplina de cada uno de los
dirigentes y trabajadores de la empresa y coadyuvan al desarrollo
exitoso de la actividad productiva.
El muelle, al estar en
contacto directo con la bahía habanera, tiene su cuota de
responsabilidad en el cuidado de esta. Recibimos periódicamente la
visita de la Dirección Provincial de Medio Ambiente y tomamos las
medidas indicadas, asegura Gerardo Echevarría, subdirector de
Aseguramiento. Todos sabemos que quien cometa la infracción, paga.
Eso es también calidad. |