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Aumenta en el campo la fuerza laboral femenina
Ramón
Barreras Ferrán
PALMIRA, Cienfuegos.—
En la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Pedro Pablo
Sarría faltaba la fuerza de trabajo, mientras un grupo grande de
mujeres solo hacía labores domésticas. Esto tiene que cambiar,
dijeron un día quienes dirigen allí.
Fue preciso crear las
condiciones para que pudieran emplearse. Crearon entonces, con la
colaboración de ellas, un organopónico de una hectárea de
extensión, un jardín y cuatro casas de cultivo. Y los muchachos,
¿con quiénes los dejamos?, preguntaron ellas. Otra buena idea
fructificó para dar respuesta eficaz al reclamo. Prepararon una
casita infantil, similar a un círculo de los que existen en las
ciudades, con capacidad para 12 niños.
Hoy, el 52% de la fuerza
laboral de la Cooperativa es femenina. Y todos los resultados han
mejorado ostensiblemente.
En la CPA Raúl Díaz
Alonso también había un grupo de mujeres que querían dejar de ser
simples amas de casa e incorporarse a trabajar. Surgió la
interrogante: ¿dónde? Enseguida hicieron un vivero y un centro de
reproducción acelerada de frutales, los cuales dieron empleo a diez
mujeres; y un centro de capacitación y elaboración de alimentos en
el que laboran otras tres.
Con sano orgullo,
Dolores Alanzo Medina, la presidenta de la ANAP en este municipio,
habla de la importancia que ha tenido la materialización del
Proyecto Mujeres, que además de promover la incorporación de las
féminas al trabajo, propicia ocupar cargos de dirección.
Desde su fundación hace
dos años, 82 mujeres pasaron a formar parte de la fuerza laboral
activa y 23 ocupan responsabilidades a los diferentes niveles,
fundamentalmente en las CPA. Además de la significación social que
tiene esa integración, ellas ahora pueden aportar a la economía
familiar y son menos dependientes.
El ejemplo más claro lo
ofrece la dirección municipal de la organización campesina, la que
está formada íntegramente por mujeres. Y logramos la condición de
Vanguardia Nacional, subraya Dolores. |