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Alcanza la
supervivencia el 90%
Crece el patrimonio
forestal
Raisa
Pagés
Cuba ha mantenido una
tasa de crecimiento de sus recursos boscosos de un 1,3% en la
última década, para situarse como el único país de América
Latina que crece en recursos forestales. En la región americana,
además de la Isla caribeña solo aumenta Estados Unidos, con una
tasa de 0,8%.
En las márgenes del río Cauto se ha logrado reforestar la faja hidrorreguladora mediante la organización de fincas forestales.
Según datos de la FAO,
no más de 55 naciones de las 213 monitoreadas por esa
organización, mantienen incrementos de los recursos forestales.
Internacionalmente cada año desaparecen 14,6 millones de hectáreas
de bosques y en América Latina el detrimento alcanza unos 5,8
millones de hectáreas de bosques anuales.
Cada año el país
extrae un promedio de 3 a 3,5 millones de metros cúbicos de madera
aserrada, pero el patrimonio aumenta en 7 millones de metros
cúbicos, con lo cual la cuenta suma y no resta como sucede en la
mayoría de los países.
El fondo total del
patrimonio forestal asciende a 130 millones de m3 de madera en una
superficie que abarca 2 500 000 hectáreas de bosques, de las cuales
casi medio millón es cultivado por la mano del hombre.
El 22,9% del territorio
nacional está cubierto por árboles maderables. En los primeros 60
años del pasado siglo, la tasa de reforestación bajó de 54% en el
año 1900 a 13,7% en 1959 como consecuencia de la voracidad de
transnacionales y latifundistas que explotaban la tierra para
obtener millonarias ganancias.
Uno de los cambios
cualitativos más importantes en materia forestal, es el trabajo
realizado para aumentar la sobrevivencia de los árboles plantados,
que registra ya casi 90%.
Durante la década de
1980 y principios del noventa, ese indicador era realmente
desastroso. Se sembraban millones de posturas sin adecuada
preparación del suelo y atención posterior, por lo que muchos
árboles morían.
Como la causa principal
de la mejoría experimentada en el patrimonio forestal, Fidel Ramos
Perera, secretario de la Comisión Nacional del Plan Turquino,
colocó la organización de fincas forestales. Con la formación de
estas unidades, se asienta la fuerza laboral dentro del bosque. A
esa familia forestal se le otorga un préstamo bancario en
dependencia de los árboles que debe reponer o atender. En los
primeros años se les pagan primas por los árboles renovados y se
les descuenta dinero del crédito si los resultados son buenos.
A ellos se les concede,
además, un terreno para el abastecimiento de la familia, se les
venden materiales a bajo costo para construir la vivienda y reciben
ayuda en su edificación. También se les entregan pies de cría de
animales a precios muy convenientes para el productor.
Con este sistema se ha
logrado mejorar la sobrevivencia en las plantaciones forestales
porque los campesinos de esas fincas están vinculados a los
resultados en el establecimiento y atención de los bosques. Se han
organizado casi 800 fincas integrales en el país y este año se
estima llegar a ser unas mil.
La faja hidrorreguladora
de la cuenca del río Cauto está organizada en fincas, con
resultados muy prometedores en el cuidado de ese importante recurso
hídrico. Allí han plantado árboles maderables y frutales,
además, esos núcleos familiares cultivan hortalizas y otros
alimentos para su subsistencia. |