Cuando
Yuri Gagarin rompió el mito del Cosmos, Valentina Tereshkova era
miembro de un club de paracaidistas y se sentía feliz en los buenos
descensos. Hacía mucho Valia miraba al cielo y a las nubes, para
luego echar a volar los sueños, desde su puesto de obrera textil en
un pobladito cercano al Volga.
Después de la intrepidez de Yuri se
presentó a examen para cosmonauta, a despecho de quienes dudaban de
la osadía de sus 26 años; y el 16 de junio de 1963 se convirtió
en la primera mujer en traspasar los límites míticos del cielo y
asaltar el Cosmos.
En la nave Vostok, Valentina
Tereshkova dio 48 vueltas alrededor de la Tierra, y al mundo dijo
después: "Los días y las noches eran muy cortos, 40 minutos;
en la séptima ocasión trasmití un saludo al pueblo de Cuba".
A su regreso también expresó: "En el Cosmos la persona piensa
en su bello planeta, a donde desea regresar a toda costa".
La Gaviota, como se le llamó a la
muchacha amante de la música de Chaikovski y de los libros de
Sholojov, hizo un llamado para que se cuidara bien al globo
terráqueo. En el mensaje abogó para que de ninguna manera se
permitiera que la Tierra, limpia y celeste, fuese manchada por las
cenizas de la guerra atómica.
En
su primera visita a nuestro país, Valentina Tereshkova fue elogiada
por todo el pueblo y recorrió decenas de lugares de interés. En
una entrevista manifestó: "Me siento en Cuba como en mi propio
hogar".
Antes de partir, visiblemente
emocionada dijo: "Mañana viene el día más difícil y triste
para mí, porque tengo que abandonar a vuestra patria, el país del
sol brillante que es ejemplo para la humanidad... Aquí hice tanta
amistad con ustedes, me enamoré tanto de este pueblo, que es
difícil separarme. Permítanme agradecerlo toda la vida". En
1974 se le confirió la Orden Nacional Playa Girón.