El
nacimiento que inspira y la muerte enfrentada, en lo que fue su vida
plena, apasionada, intensa, se fundió artísticamente en la velada
cultural en homenaje al aniversario 75 del natalicio del Che, la
cual contó con la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro,
así como otros miembros del Buró Político del Partido y del
Consejo de Estado; familiares del Comandante Ernesto Guevara y de
los Cinco Héroes Prisioneros Políticos del imperio.
La
voz del Che diciendo un poema de César Vallejo, en una grabación
inédita, se encargó de iniciar vibrantemente el programa del
Teatro Karl Marx. Solo 58 minutos después, la Orquesta Aragón y
todo el elenco participante, se encargarían de aumentar
emotivamente la atmósfera reinante al cerrar la velada con Hasta
siempre, Comandante, el premonitorio legado que Carlos Puebla
escribiera cuando el Guerrillero Heroico aún se encontraba en las
selvas bolivianas y que treinta años después sigue bregando en
tiempo de guajira como expresión de su entrega por un mundo mejor.
Antes,
tanto Silvio Rodríguez como otros integrantes del elenco,
ofrecieron más de un emotivo y logrado momento. El cantautor, con
su Sueño con ángeles, escrita hace algunos años, pero con
un mensaje que cobra gran actualidad en estos momentos (Cuando otro
ángel a caballo cae, cae por la humanidad, con referencias desde
García Lorca o Martin Luther King, hasta la ciudad mártir de
Hiroshima y John Lennon).
La poesía se dejó escuchar en las
voces de los repentistas Adolfo Alfonso y Emiliano Sardiñas (...
seguros de que nuestro pueblo saldrá adelante/ con el Che y el
invicto Comandante/...); los actores Máximo Carballo (Donde
nunca jamás se lo imaginan, de Eliseo Diego), Corina Mestre (Che,
de Samuel Feijóo), Alden Knight (Maferefú Che, de Eloy
Machado); María Teresa Pina y Julio Prieto (Canción antigua al
Che Guevara); y el poeta Víctor Casaus (El pan despierto).
También
en las voces de los cantautores Santiago Feliú (Ansias del alba)
y Gerardo Alfonso (Son los sueños todavía), codeándose a
igual nivel con la otra música, la de Gregorio Hernández y su
grupo (Rumba al Che) y el Grupo Camino de Santiago, dirigido
por Alberto Faya (Gracias a la vida, de Violeta Parra); la
danza del Grupo Bebé Compañía (Chacarera y Zaya) y
del Ballet Nacional de Cuba (pas de deux Al encontrarse,
coreografía de Alicia Alonso y música de Chucho Valdés).
Por todo ello hay que agradecer la
velada, dirigida por Alberto Faya; y porque al cerrarse la cortina
del teatro, se tuvo la clara sensación de que hemos conocido un
poco más del Che, en quien se hermanan el hombre profundamente
sensible y valiente con el poeta y el escritor y teórico, que hizo
de su vida la más plena de sus creaciones.