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Un río digital
Andrés
D. Abreu
Aunque
la hora 6:00 p.m. de hoy lunes y el Centro Pablo de la Torriente
Brau están marcados como el momento y el lugar para la apertura
oficial del V Salón y Coloquio Internacional de Arte Digital, las
paredes del Convento de San Francisco de Asís y la artista
norteamericana Lauri Burrier se adelantaron en los propósitos de
este evento que pretende convertir a La Habana en capital de la
creación visual a través de medios electrónicos digitales.
Con imágenes del Río
Este de Nueva York impresas sobre dos grandes telas sintéticas —inicialmente
cubrieron las piedras de la pared lateral de la Basílica Menor del
Convento y actualmente cuelgan de los balcones del Centro Pablo—
llegó a Cuba la Burrier y su forma de apreciar y hacer el arte
digital.
Para esta creadora que
cursó estudios en el Instituto de Arte de San Francisco y en el
Centro Internacional de Fotografía, entre otros, el formato digital
constituye una nueva herramienta que permite al movimiento
artístico continuar hacia el futuro a partir de todo lo que ya
conocemos de su pasado.
Corren tiempos donde la
imagen está muy ligada a la pantalla (debido al alto poder de la
televisión) y a la impresión (presente en el alto cúmulo de
anuncios que caracterizan al mundo contemporáneo), expresó la
Burrier, y es necesario usar estos medios para emitir otros
conceptos y expresiones vinculados a las emociones humanas que
produce el arte.
La artista, que también
ha trabajado la pintura, cuenta con varias intervenciones públicas
en su carrera y gusta de captar el interés y la imaginación de la
gente con su obra, así como realizar llamados a favor de temas
ecológicos y del sentido humanista de la vida.
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