MADRID, 12 de junio (PL).
— España apoyará hoy a Washington en el Consejo de Seguridad de
la ONU para la renovación por un año de la inmunidad de los
ciudadanos estadounidenses ante el Tribunal Penal Internacional
(TPI), aseguran hoy medios de prensa locales.
El diario Estrella Digital señala
que esa posición fue confirmada por fuentes diplomáticas
españolas y advierte que como ocurrió con la invasión a Iraq,
este tema podría crear nuevas divisiones entre Estados Unidos y la
Unión Europea.
El rotativo puntualiza que el debate
sobre el TPI ha reavivado en el Consejo de Seguridad la hostilidad
diplomática entre Europa y Estados Unidos y "existen fuertes
indicios" de que Alemania se abstendrá, y posiblemente
también Francia, aunque Washington logrará sus objetivos.
Recuerda igualmente que Canadá,
Nueva Zelanda, Jordania, Suiza y Liechtenstein, que apoyan el
Tribunal y se oponen a la intención de Estados Unidos de verse
protegido, alcanzaron una pequeña victoria el lunes al lograr que,
antes de la votación, el Consejo de Seguridad debata a puerta
abierta la controvertida medida.
Una resolución aprobada el pasado
año, con 15 votos a favor y ninguno en contra, señala que en casos
en los cuales haya involucrados oficiales y personal civil de un
país que contribuye en las fuerzas de paz, pero no ha ratificado el
Tratado de Roma, se suspenderá el juicio por 12 meses.
Durante los últimos meses, Estados
Unidos ha negociado por su cuenta acuerdos bilaterales de inmunidad
con 37 gobiernos a los cuales ha logrado "convencer" para
que garanticen a los estadounidenses que no serán extraditados para
ser juzgados por el TPI.
Estrella Digital señala que según
reveló el diario Washington Post, Estados Unidos envió la semana
pasada a la Unión Europea una nota confidencial anunciando posibles
"consecuencias muy dañinas" en las relaciones
trasatlánticas si se obstaculizan los acuerdos bilaterales que
Washington quiere firmar con países de Europa del Este.
El TPI entró en vigor hace casi un
año como órgano permanente encargado de investigar y juzgar a
personas acusadas de violaciones masivas del derecho internacional
humanitario, o sea, acusados de genocidios, crímenes de guerra y
contra la humanidad.
La Administración Bush ha dejado
claro que no suscribirá el Tratado, que ya firmaron 137 países, 90
de los cuales lo ratificaron.