|

Celima
Bernal
• Me parece que
sería importante enseñar a los niños a leer versos con
naturalidad, a recitarlos sin esa entonación desagradable con que
algunos los acompañan desde hace muchísimos años. Ante el
sonsonete monótono, se produce en mí un extrañamiento que me
impide disfrutar de la poesía. Otros, por el contrario, dan
patadas, lanzan alaridos, ponen los ojos en blanco, e incluso se
mesan los cabellos con desesperación. Claro está que declamar no
es hablar; pero indudablemente resulta preferible pecar por poco
énfasis, que atolondrar al público con demasiado. El autor no los
concibió a gritos. Siéntanlos primero, después intenten hacerlos
llegar a los demás.
|