LISBOA, 6 de junio (PL). — El
primer ministro de Portugal, José Manuel Durao Barroso, se reúne
hoy con el presidente de Estados Unidos George W. Bush en lo que
constituye un paso más en el estrechamiento de los vínculos de los
dos gobiernos en menos de un año.
El respaldo incondicional de Portugal
a Estados Unidos en la guerra contra Iraq en septiembre del 2002,
precisamente durante una visita de Durao Barroso a la Casa Blanca,
inició ese proceso, que prosiguió con la llamada Cumbre de la
Guerra en el territorio luso de Islas Azores en marzo.
El pasado día 2, la cancillería
lusa expresó el deseo de recibir los puestos de dos asesores en la
administración interna para Iraq que Estados Unidos se propone
crear con funcionarios de los pocos gobiernos que se aliaron a su
decisión de atacar, invadir y ocupar ese país árabe.
Pocas semanas antes, con la ventaja
de la mayoría en el Parlamento, la coalición de derecha que
gobierna Portugal aprobó el envío de una fuerza policíaca de unos
120 hombres para "contribuir a los esfuerzos por establecer la
seguridad y el orden en Iraq".
Se espera que en estos temas, así
como las intenciones del ejecutivo de Durao Barroso de que algunas
empresas lusas reciban contratos para la denominada reconstrucción
del desbastado país ocupado, estén entre los temas que ambos
dirigentes abordarán hoy en la Casa Blanca.
El premier luso se trasladará a
Nueva York para entrevistarse en la sede de la ONU con su secretario
general, Kofi Annan.
Mientras Annan defendió el principio
del no uso de la fuerza contra el gobierno de Bagdad sin una
decisión del Consejo de Seguridad de la ONU, Durao Barroso
consideró que ese paso no era indispensable para una acción
militar de Estados Unidos y su aliado Gran Bretaña.
El jefe del gobierno portugués
continuará el lunes en Otawa, Canadá, su recorrido por América
del Norte de cinco días, ocasión en la que tomará parte en las
celebraciones de la comunidad lusa residente allí del 10 de junio,
Día de Portugal, de Camoes y de la Comunidad Portuguesa.