WASHINGTON, 6 de junio (PL). —
Dentro de los retos que enfrentan los oncólogos para aumentar la
supervivencia de los enfermos de cáncer está, además de detener
el crecimiento del tumor, evitar la propagación de las células
malignas a otros órganos del cuerpo.
Un estudio realizado por expertos
norteamericanos y publicado en la última edición de la revista
Clinical Cancer Research, parece ser un importante paso hacia ese
fin, ya que en un ensayo de laboratorio, los especialistas lograron
detener la metástasis de células cancerosas en cáncer de mamas.
Según el artículo, los
investigadores consideran que las células malignas, al desprenderse
del tumor se adhieren entre sí y a otras partes del organismo
gracias a una proteína presente en ellas, la galectina 3.
De esta forma, los científicos
modificaron esta proteína para anular su propiedad como
"unificadora celular".
Para poder corroborar su teoría, los
autores del trabajo implantaron neoplasias de mamas de origen humano
en ratas, y una vez que el tumor se desarrolló, inyectaron la
galectina 3 modificada en un grupo, en tanto a otro le administraron
un placebo (medicamento inocuo).
Al analizar los resultados, los
expertos encontraron que solo en cuatro de los 20 animales que
habían recibido la proteína modificada se había diseminado la
enfermedad. Sin embargo, en el grupo tratado con el placebo, 11
presentaron metástasis.
Si bien aún queda por mucho por
delante antes de determinar que esto es fiable, los especialistas
proponen trabajar en el estudio de un fármaco que bloquee el efecto
de la galectina 3.
Los pacientes que mueren por cáncer,
muchas veces no fallecen por el tumor en sí, sino por los efectos
de la propagación de la patología a otras partes del cuerpo.
La neoplasia de mamas es el tumor
maligno más frecuente en el sexo femenino y afecta a 70 de cada
1 000 mujeres.
Actualmente se observa mundialmente
una tendencia ascendente en su incidencia, la cuál se ha duplicado
en los últimos 20 años y sigue aumentando en un tres por ciento
anual.