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De Tumbaíto a El
Guayabero
Alexis
Rojas Aguilera y Omar Vázquez
HOLGUÍN.—Cuentan los
que lo conocieron por aquellos años de la década de los treinta
del siglo XX que solían decirle Tumbaíto, por la cadencia que
imprimía a los números musicales cuando formaba parte del sexteto
La Tropical y estaba lejos aún el susto con el cabo de Guayabero,
allá por el santiaguero batey del central Miranda, hoy Julio
Antonio Mella, que lo rebautizaría para la eternidad.
Eliades comparte con Faustino el onomástico.
Por entonces Don
Faustino Oramas Osorio, el último juglar de la picaresca cubana —al
parecer sin relevo avizorado para lamento de futuras generaciones—
era un joven que desde los 15 años rasgaba con soltura un tres,
tenía "las pilas bien puestas" y absorbía con fruición mil y un
detalles de la vida común para convertirla en música. No hacía
mucho, el 4 de junio de 1911, había plantado en tierra holguinera
sin ruidos especiales.
Setenta y siete veranos
después, Faustino es todo un símbolo de la cultura cubana. Y este
4 de junio justamente llegó a sus "primeros" 92 años, aunque él
con sorna asegura que apenas son 58, pero solamente hace 44 que
ocupó el lugar de privilegio que tiene hoy, tras el triunfo de la
Revolución. Atrás quedaron muchas cosas amargas y sinsabores, "cepillos"
y otros inventos para ganar los centavos, discriminaciones raciales
incluidas.
Con su elegante modo de
vestir, el clásico sombrero "huevo frito" en la testa, guitarra o
tres en ristre —hasta de color zapote, como recordó Eliades
Ochoa, quien vino a celebrar con El Guayabero y compartir escenario—,
Faustino es la estampa clásica de la más genuina trova cubana y
maestro del humor. Por eso sus composiciones musicales, de un
regusto especial cargado de sugerencias, se escuchan en distintas
latitudes del planeta. Los públicos de países como Francia,
España, México y Holanda, entre otros, lo han visto actuar. Con no
pocos grandes de la música cubana e internacional ha compartido
escenarios. Reconocimientos como la Orden Félix Varela y la
distinción Por la Cultura Nacional adornan, infaltables, su pecho.
El cumpleaños de El
Guayabero es una fiesta para los holguineros y un buen augurio,
porque con él llegaron las esperadas lluvias. A pesar del agua, de
los truenos, del calor, la alegría es dueña de las últimas
jornadas. Música con humor han dado en llamarle y en sus
principales momentos qué manera de sentirnos bien, Buenos días
Guayabero y 92 Santa Palabra. Pachi Naranjo y La Original de
Manzanillo, Eliades y el Patria, entre los principales invitados.
Del patio, lo mejor de su talento artístico. Que sigas cumpliendo,
Guayabero.
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