El Ángel de la Jiribilla tiene alas de papel

Pedro de la Hoz

Filosa, rebelde, a la ofensiva, La Jiribilla, sin dejar de ser en la red de los internautas ese ángel soñado por Lezama para que "lo imposible al actuar sobre lo posible" engendrara "un posible en la infinidad", tiene desde ayer alas de papel: dieciséis páginas que recogerán con frecuencia quincenal una selección de los materiales disponibles en el portal digital.

Venía haciendo falta dejar testimonio impreso de uno de los proyectos editoriales con el que la comunidad intelectual cubana, junto a colegas que representan en diversas partes del mundo lo más avanzado del pensamiento crítico y renovador, y con el apoyo del Ministerio de Cultura, el Instituto Cubano del Libro y la UNEAC, ha abierto un frente para la promoción de ideas que reflejen los valores de la emancipación y de la razón ética.

Esta entrega inicial, que por costumbre de los que ensayan nuevas armas lleva el enigmático número cero, ve la luz justo cuando la campaña mediática contra la Revolución cubana, alentada por un muy bien eje identificado entre Washington, Miami y Madrid, intenta, como denunció a tiempo Gabriel García Márquez, magnificar "datos que los Estados Unidos necesitan para justificar una invasión a Cuba".

Es por ello que entre los materiales de mayor utilidad se encuentran ensayos del dramaturgo español Alfonso Sastre y el filósofo cubano Fernando Martínez Heredia sobre la responsabilidad intelectual frente a los ataques de que está siendo objeto la Isla. Martínez Heredia nos recuerda que "las revoluciones son angustiosas batallas por el futuro de la humanidad que se libran en un punto del mundo, y que tienen el deber de defenderse, no son asépticos laboratorios ni vitrinas que inciten al que las mire a consumir socialismo". Así como también que "si no tuviera Cuba grados muy altos de lo que debería ser, no continuaríamos aquí con un régimen soberano y de justicia social anticapitalista ni recibiríamos la atención de los que aspiran a un mundo que no sea regido por el sistema de opresión capitalista".

Desde Miami, el escritor Humberto Tirado, al término de un lúcido desmontaje sobre la estrecha confabulación entre la mafia anticubana y la actual administración norteamericana, se adhiere a una "Cuba, sola, enhiesta, humilde, sensata (que) desborda sus limitados contornos geográficos y no está al pairo ni al borde de la quiebra, sino redefiniendo y replanteando, en el nuevo contexto internacional que se ha creado, los principios de siempre: respeto a la integridad de la Patria, solidaridad para los más desvalidos e intransigencia con los que pretenden socavarla desde dentro o desde fuera".

Al tomar vuelo con sus alas de papel, La Jiribilla se asoma, además, a la crítica antimperialista del pensador argentino Atilio Borón, a las fantasmagorías plásticas de Roberto Fabelo, a la poesía de Roberto Méndez y a la historia de nuestras canciones Bayamesas. Y en el colofón, una crónica de Lisandro Otero que comenta la homofobia del equipo Bush Jr.

 

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