Citricultores de la central provincia
de Ciego de Ávila ampliaron su horizonte productivo con los
primeros envíos de fruta bomba a España y Alemania.
La especie comercializada es cubana y
se denomina Maradol Roja, muy codiciada en el mundo por su
configuración, exquisitez y múltiples empleos en el arte
culinario, la industria y la cocina familiar.
El mayor proyecto de la Isla con esta
variedad se desarrolla en las llanuras de Ceballos, donde se
cultivan las primeras 13 hectáreas de un programa de 200 con
tecnología de punta.
Por los altos rendimientos,
resistencia a plagas y enfermedades y forma cilíndrica, es uno de
los frutales de mayores perspectivas para el comercio extranjero y
nacional.
Los destinos turísticos de Ciudad de
La Habana, Varadero y Jardines del Rey reciben igualmente este
producto agrícola.
Su cultivo se realiza con riego de
agua localizado, buena protección fitosanitaria y otros cuidados
que la convierten en un vegetal muy apetecido en los destinos
turísticos cubanos y también en naciones europeas.
Entre sus componentes figuran
papaína, pectina, ácidos orgánicos, resinas, aceites esenciales y
vitaminas A, B y C, sustancias que además de ser nutricionales
favorecen el proceso digestivo y sirven para eliminar parásitos
intestinales.
La papaína, por ejemplo, contiene
propiedades analgésicas, razón por la cual en los Estados Unidos
se usa para calmar dolores.
Los citricultores de Ciego de Ávila
también exportan sábila a Canadá, planta medicinal de varios
empleos en la industria farmacéutica y como masa vegetal seca.
(AIN)