Al
leer el Diario del Che en Bolivia, obra imprescindible del
quehacer del guerrillero de América, Ernesto Guevara, se advierte
la urgencia de días de chapea, de zozobras por el alimento, de
caminar lento, de exploraciones, escaramuzas, y alertas por si
aparece el ejército.
Otras jornadas son cercanas, y
cálidas algunas explicaciones, aún cuando la brevedad del texto
sea casi un rito. En fecha del Primero de Mayo, Ernesto Guevara hace
alusión elíptica a la conmemoración de los trabajadores y apunta
que Juan Almeida habló en La Habana. El 7, cumple seis meses la
guerrilla. El 9, tomaron sopa de manteca, y el grupo se encuentra
débil. La escasez de alimentos les golpea, en ocasiones la reserva
es sopa de sobres y carne enlatada. Llama la atención el 15 de
mayo, una de las anotaciones más cortas: "Día sin
novedad".
En el resumen de mayo, Che Guevara
destaca en su diario de campaña de Bolivia los tres enfrentamientos
del mes contra los soldados, y señala las bajas causadas al
ejército, sin sufrir ninguna la guerrilla.
En esos apuntes insiste en la
preocupación por la falta de contactos con el cubano Vilo Acuña
quien, al parecer, ha cogido una ruta diferente a la del colectivo
centro. Otra inquietud es la falta de incorporación campesina,
aunque percibe que esos hombres le van perdiendo el miedo a la tropa
revolucionaria. Al respecto, dice que se logra ya la admiración, y
acota que la tarea de acercarlos es lenta y paciente.
El Comandante, en el resumen de mayo,
anota que el ejército boliviano sigue sin organizarse y sin mejorar
sustancialmente su técnica. En tanto, crece la moral de la
guerrilla.
Muy parco fue al recordar en el Diario
de Bolivia los cumpleaños de sus seres queridos. Solo breves
llamados al pie de la página indican el porqué de algunos nombres,
escritos sin ninguna otra referencia.
Así ocurre el día 18 cuando anota:
"Roberto-Juan Martín", y está evocando el cumpleaños de
sus hermanos. Igual recurso utiliza el 20, al encabezar la hoja con
el nombre de Camilo, su hijo.
Mayo fue un clásico mes de
guerrilleros, en el que se incluye la llegada al caserío del
Espino, comunidad guaraní cuyos integrantes hablan poco el español
y son muy tímidos. También, durante ese mes Che Guevara hizo su
primera extracción de muelas en Bolivia.