Yuraguanal, la conquista de lo posible

MARÍA JULIA MAYORAL

Desde lo alto es tan solo un grupo de techos rojos atrapados entre dos mares, el del azul intenso y el de los verdes follajes. Por tierra, la edificación tampoco deja ver su rostro con anticipación. Parece jugar a las escondidas entre los almácigos, los jagüeyes, las guanas en peligro de extinción, los júcaros, las yuraguanas y las otras especies vegetales que le sirven de abrigo.

Foto: JOSÉ M. CORREANo es perfecta; pero su ejecución en tiempo y con calidad se ha tornado en desafío, en prueba de que los errores enseñan, constancia del cambio posible dentro de las construcciones en Cuba.

Ubicada en el litoral Norte del municipio holguinero de Rafael Freire, la futura instalación turística, conocida como hotel Yuraguanal por el nombre de la playa, deberá ser entregada el 30 de septiembre a los inversionistas. Su piscina —la obra de ingeniería más compleja— logra la racionalidad y el encanto deseado: estructurada en forma de cascada llega hasta las proximidades del litoral pasando por encima de rocas y entre un pequeño bosque natural bien conservado.

Ese respeto a las costumbres de la naturaleza puede verse también en las edificaciones en forma de bungalows, pues sus cimientos se levantan por encima del nivel del suelo mediante pedestales y otras soluciones técnicas para no interrumpir los drenajes. Por los mismos conceptos de preservación, la mayoría de las redes técnicas soterradas como las de acueducto y electricidad, descansan a uno u otro lado de los caminos forestales y de las trochas contra fuegos que existían desde antes.

Tampoco son causales los carteles que identifican a esta mata como un jobo, a aquella como un almácigo o a la otra como el dañino guao. Entre los obreros esas señales se han convertido en leyenda, en testimonios de la sensibilidad ganada; así cuentan del día en que fueron a ver a los jefes para pedirles correr un poco la ubicación de una edificación para las camareras, pues de lo contrario era preciso tumbar un frondoso árbol, y de cuando solicitaron analizar el trazado de un vial, porque aquel significaba talar varias guanas.

Inicialmente se pensó que la inversión, dadas sus complejidades, debía realizarse con la participación de socios extranjeros de reconocido prestigio internacional. Pero al final, un equipo de técnicos nacionales de la Empresa de Servicios Ingenieros # 1 de Holguín, asumió todo el trabajo de contratación y gestión de suministros, montaje, construcción civil, equipamiento, decoración, mobiliario y puesta en marcha; así como los servicios de garantía durante un año.

Significaba conceder a un equipo contratista, integrado solamente por cubanos, prerrogativas y responsabilidades similares a las que reciben los socios extranjeros en las uniones temporales de empresas en la construcción. Representaba el reto práctico de aplicar las mejores experiencias adquiridas en ese vínculo con las compañías foráneas, sin olvidar el negativo antecedente de lo ocurrido en el propio polo turístico holguinero cuando la autosuficiencia, prepotencia, soberbia e ignorancia supina de algunos cuadros, entorpecieron el aprendizaje de técnicas novedosas de dirección en las construcciones, tan necesarias para lograr un verdadero desarrollo en esa esfera, según criticó en aquel entonces el Segundo Secretario del Partido, General de Ejército Raúl Castro.

Calidad y rapidez:
 rasgos distintivos.

Pese a los contratiempos previsibles, "el barco" se echó a navegar el 1ro. de septiembre del 2001 con la firma del acta de inicio de la inversión, compuesta por 550 habitaciones, el edificio principal, varios restaurantes, gimnasio y campos deportivos, entre otras construcciones, que en su totalidad debían estar listas en un plazo de 24 meses a partir de la fecha mencionada.

Para Juan Capó Barciela, jefe de la unidad básica inversionista, "la principal ventaja de la organización aprobada está en que quedaron mejor definidas las funciones de cada cual. En el caso nuestro, dejamos de realizar la contratación de algunos suministros como había sucedido en otras obras, para concentrarnos en las funciones propias de quienes en nombre del Estado reciben la responsabilidad de invertir con eficacia sumas millonarias de dinero. Nos hemos dedicado a controlar el gasto del presupuesto, el avance de la ejecución y su calidad".

"Ha sido una experiencia nueva. Hoy estoy consciente de que el contrato podía haber sido mejor. No obstante, pienso que logramos establecer una relación seria y respetuosa con el equipo a cargo de la ejecución. Ellos entendieron bien desde un inicio su papel, estructuraron los mandos intermedios en la obra, rectificaron los errores iniciales en la organización del trabajo, pues esto era una gran finca dividida en parcelas, y no podían decidir correctamente sobre el uso de la fuerza de trabajo."

LIDERAZGO Y MOTIVACIONES

Ninguna obra se hace bien y menos un hotel como el de la playa de Yuraguanal porque exista respaldo material y financiero, o porque en papeles queden mejor definidos los alcances del trabajo y deslindadas las funciones de las partes; hay un extra no asegurado por documentos ni formalidades, la aptitud profesional de los jefes y especialistas al frente de los hombres, su capacidad para hacer partícipe al colectivo de un proceso donde cada cual tiene su cuota en el éxito o el fracaso.

"Hay quien puede pensar: es una pérdida de tiempo, comenta Carlos Luis Abreu (jefe de la unidad básica contratista), pero nuestro equipo se reúne con cada grupo de trabajadores que entra. Deben saber qué queremos de ellos, la importancia de la obra, cómo y cuánto vamos a exigirles."

A Juan Guevara Guevara, con más de 30 años en la construcción, nunca antes, asegura, le habían escuchado tanto sus opiniones y consejos. "Cuando se decidió comprar una máquina pulidora, me llevaron a Holguín para que yo escogiera la mejor. Yo no puedo saber lo que aprendió un ingeniero en la escuela, pero sí tengo el conocimiento de la vida. Después, la fundición de los pasamanos no estaba quedando bien porque habían empleado a gente que no sabía de eso. Alertamos, y se sustituyeron".

"Aquí el trabajo ha sido inmenso", así lo ve Máximo Guilarte, quien ha pasado más de la mitad de su vida en campamentos de constructores, de un lugar para otro, haciendo obras. "Sin embargo, en mi grupo, venimos de Moa, hay compañeros que han tenido que ir saliendo porque en este momento ya no hace falta tanta gente para las terminaciones, y se han puesto bravos. Se entiende, que si nos quedamos todos seríamos improductivos, y la inversión no puede pagar eso; pero aquí hemos recibido buen trato, la atención de los jefes".

Cada sábado el equipo contratista reúne a los trabajadores para informar sobre los resultados de la semana. No se pierde tiempo en arengas. A la tribuna pasan a recoger sus reconocimientos los cumplidores, pero también "dan la cara" los merecedores de críticas: los morosos, los regados y sucios, los que llegan tarde y abandonan el trabajo antes de hora y los jefes que hicieron promesas y compromisos, y no cumplieron.

En ese matutino, al filo del amanecer, se habla de todo, desde los objetos de obra con adelantos y atrasos hasta de las compras durante la semana. Los hombres tienen vergüenza, y sin que nadie se los pida, varios toman el micrófono para explicar cómo están resolviendo sus problemas. Ángel Estrada, ayudante de carpintero, es uno de los reunidos allí, y como otros tantos se convierte en jurado. Recibe con agrado la información detallada de Abreu sobre el gasto del dinero, porque "en otras partes donde yo he estado el trabajador nunca se entera y puede que se utilice para cosas innecesarias. Aquí —me responde—, tú puedes morir convencida de que si se compra un caramelo, se le dice al obrero".

El reporte sobre el destino de las finanzas en divisas y en moneda nacional no se realiza en balde; si el contratista usó el dinero de la inversión para pagarle a la empresa contratada para confeccionar la comida a los hombres o entregar los medios de aseo personal, no hay justificación para las demoras o la falta de calidad. Algo similar sucede con los equipos de trabajo y los de protección individual, los neumáticos de los vehículos y los demás suministros; se trata de que el colectivo participe también en la administración de los recursos.

Tensiones para finalizar el hotel en tiempo y con calidad, no escasean. Los retrasos y la inadecuada calidad de los materiales de construcción contratados a la industria nacional, hicieron mella; en más de una ocasión pusieron en juego los días de adelanto en la obra, ganados con mucho esfuerzo.

Las mayores dificultades se concentraron en la carpintería de madera y los pisos cerámicos. Aunque los productores recibieron en tiempo los anticipos en divisas y en pesos que solicitaron para poder enfrentar los pedidos, de manera reiterada incumplieron las fechas de entrega y los parámetros de calidad. Ejemplos ilustrativos de estas deficiencias fueron las puertas para closet confeccionadas por la Empresa de Materiales de Construcción de Santiago de Cuba y las losas hechas en la Fábrica de Cerámica de San José. Si esas deficiencias no causaron mayores perjuicios se debió a la actuación del Ministerio de la Construcción (MICONS), cuyos cuadros principales han exigido y controlado las soluciones.

Pese a los contratiempos la inversión es una experiencia meritoria dentro del MICONS; confirma que proyectistas, contratistas, constructores directos e inversionistas cubanos pueden hacer obras de calidad, duraderas, con respeto al medio ambiente, sin sobrepasar los presupuestos, y colocar —como suele decirse—, la pelota en el otro lado de la cancha: en este caso, la ocupada por Gaviota, obligada a "ponerse las pilas" para asumir con agilidad y eficiencia la explotación del nuevo hotel.

 

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