PARÍS, 29 de mayo (PL). — Mientras
se dan los toques finales de la cumbre de los siete países más
industrializados y Rusia (G-8), hoy comenzó sus sesiones el foro
antiglobalización con el propósito de denunciar los efectos
negativos de la mundialización económica.
Los asistentes a la magna cita, en la
localidad francesa de Annemasse, también califican de ilegal la
cumbre del G-8, en Evian, la cual sesionará desde el próximo
domingo hasta el venidero martes.
En medio de extremas medidas de
seguridad, se reunieron en el centro de conferencias Martin Luther
King, en Annemasse, activistas antiglobalización, representantes de
asociaciones defensoras de los derechos humanos y del Tercer Mundo,
así como organizaciones ecologistas y luchadoras contra el SIDA,
entre otras.
De forma paralela a la reunión del
G-8 sesionará durante tres días la contracumbre antiglobalización
con objetivos diferentes y una agenda de denuncias.
Según informaron a la prensa los
organizadores del encuentro, cientos de activistas pedirán en
Annemasse la condonación de la deuda externa de los países en
vías de desarrollo, responsabilidad social, respeto y cuidado del
medio ambiente, redistribución de las riquezas, así como la
igualdad de acceso a los servicios básicos.
De acuerdo con la fuente, también
denunciarán que el G-8 no tiene mandato internacional y reclamarán
que los asuntos acordados en Evian sean llevados y debatidos en el
seno de las Naciones Unidas.
Paralelamente, se celebra hoy en
Lausana la primera manifestación antiglobalización, la cual
empezó con una serie de conciertos y concentraciones en diferentes
puntos de esa ciudad, sede del Comité Olímpico Internacional.
Mientras, se dan los toques finales a
los preparativos de la cumbre del G-8 y se extreman las medidas de
seguridad, con la movilización de más de 25 000 policías y
militares.
Tanto Evian como la ciudad suiza de
Ginebra se han convertido en fortificaciones infranqueables ante el
temor de las autoridades de que se registren atentados de
terroristas y para enfrentar las programadas manifestaciones
antiglobalización.
Al fuerte despliegue de tropas
terrestres se suma un sofisticado respaldo de las fuerzas aéreas
francesas y suizas con el sobrevuelo de Evian, Lausana y Ginebra de
helicópteros y aviones de guerra, entre los cuales figuran cazas
Mirage y AWASC de reconocimiento.