PARÍS,
29 de mayo (PL). — El avión Concorde dejará de volar el próximo
sábado, lo cual pondrá fin a los servicios existentes de viajes
supersónicos con carácter comercial en el mundo, informó hoy
aquí un vocero de la Air France.
La aerolínea francesa y la Bristish
Airways eran las únicas empresas que explotaban hasta el momento
ese tipo de aparatos, los cuales decidieron abandonar recientemente
"debido a los deficientes resultados comerciales obtenidos en
el último año".
En realidad, los vuelos comerciales
en esas aeronaves nunca se recuperaron después del accidente del 25
de agosto del año 2000, cuando uno de esos aparatos de la Air
France se precipitó cerca de esta capital, con un saldo de 113
muertos.
Ese trágico hecho, unido a los
efectos negativos reflejados en el sector del turismo después del
derribo de las torres gemelas de Nueva York, imposibilitaron una
reactivación de la gestión comercial del Concorde.
Después del accidente de hace tres
años, los especialistas se dieron a la tarea de introducir mejoras
técnicas en esos aparatos que comenzaron a volar en 1976, a pesar
de lo cual se presentaron diferentes tipos de averías en los
últimos meses.
La compañía Air France decidió
después del sábado, entregar a diferentes museos aeronáuticos en
el mundo las cinco naves que operaba, por considerar que "esos
aparatos pertenecen al patrimonio aeronáutico de la
humanidad".
Tres de esos aviones quedarán en
este país, uno en el Museo del Aire y del Espacio de Bourget, norte
de Francia, el otro en el recinto del aeropuerto Roisy Charles de
Gaulle, en esta capital, y el último será destinado al parque de
la Airbus de Toulouse, en el sur francés.
Los otros aparatos serán donados al
Technik Museum Speyer de Sinsheim (Alemania) y el otro al Museo
Aéreo y del Espacio de Washington.
El avión Concorde, llamado el
"Pájaro de Acero" que superaba dos veces la velocidad del
sonido, cubría la ruta París-Nueva York en menos de cuatro horas.