El noble Patriarca de las letras

"Simpatizo profundamente con la noble y valerosa Cuba. He levantado la voz por ella y, de seguro que la levantaría de nuevo", dijo de la Isla el novelista francés Víctor Hugo

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Respeto y admiración grandes sintió el novelista francés Víctor Hugo por la mayor de las Antillas. En carta a Emilia Casanova, esposa del escritor cubano Cirilo Villaverde, apuntó: "Vuestra perseverante patria está compensada de su pena".

Y refiriéndose a la guerra contra España, sostenida por los cubanos del siglo XIX, añadió más adelante en la misiva: "Tanta sangre no habrá manado en vano, y la magnífica Cuba se erigirá un día libre y soberana". Largos años de exilio no le hicieron olvidar a esta Isla y su proceso emancipador, quizás porque siempre fue testigo y actor de las jornadas épicas de la Francia de su tiempo.

Ese hombre, uno de los grandes de las letras universales, confesó: "Simpatizo profundamente con la noble y valerosa Cuba". Y también: "He levantado la voz por ella y, de seguro que la levantaría de nuevo".

El 22 de mayo de 1885, en un viernes parisino, murió el poeta, escritor y uno de los mayores humanistas de todos los tiempos, quien dejaba tras de sí el respeto que los hombres buenos sienten por los hombres nobles.

Había dicho: "Deseo ser el escritor de los grandes temas sociales". Y sus anhelos los cumplió al dejar reflejados en sus obras momentos cumbres de varias naciones. Ahí están sus libros Cromwell, como un retrato de la revolución inglesa; El noventa y tres, de la francesa; Bug Jargal, de la haitiana; y Los Miserables, de las barricadas de 1830. Víctor Hugo, el patriarca francés, hizo su propia definición al declarar: "Pertenezco al número de los que han hecho de las clases que sufren la preocupación de toda su vida".

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Temas |

SubirSubir