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Temas beisboleros
Odelín y Palma, dos
estilos
SIGFREDO BARROS
Viéndolos
lanzar, usted se da cuenta de la diversidad de estilos. Uno, el
derecho, puede llegar a las 93 millas en la recta con un wind up
fluido, sin interrupciones que desaceleren el movimiento y conspiren
contra el objetivo principal: lanzar el implemento lo más rápido
posible. El otro, zurdo, aprovecha su estatura para tirar por encima
del brazo un tenedor mortífero que se ha convertido en su principal
arma.
Vicyohandri Odelín ha tirado 93 millas.
Vicyohandri Odelín
nació en Guantánamo el 26 de febrero de 1980 y, luego de emigrar
su familia hacia Camagüey, comenzó a jugar pelota como todo niño
cubano. Con el andar del tiempo más de un entrenador se fijó en la
potencia del brazo de ese muchacho, cuyos padres —Víctor y Martha—,
no se pusieron de acuerdo a la hora de ponerle nombre (el quería
perpetuar el suyo, ella optaba por un mucho más moderno, Yohandri)
y, al fin, concibieron un híbrido que cuesta trabajo pronunciar y
escribir correctamente, al extremo de que casi todo el mundo le
llama "Vicho".
Mientras el "Vicho", con
solo 8 años de edad, daba sus primeros e inciertos pasos en este
mundo fascinante del béisbol en la ciudad de los tinajones, un
espigado joven de 18 años nacido el 20 de agosto de 1970 en la bien
llamada Perla del Sur, montaba avión tras avión hasta llegar al
otro lado del mundo, Sydney, urbe australiana, para representar a
Cuba en el Mundial Juvenil de diciembre de 1988.
Adiel Palma ya acumula
más
de 100 triunfos y 1 200 ponches.
Adiel Palma (nadie sabe
si a la hora de inscribirlo alguien se equivocó y cambió la R de
Ariel por una D) debutó al año siguiente en nuestras Series
Nacionales y siempre mostró cualidades de pitcher grande, a pesar
de lanzar toda su vida con un equipo que solo ahora pudo salir del
sótano de su grupo. Tras 15 campañas, logró llegar a las 100
victorias y a más de 1 200 ponches, dos cifras a las cuales han
llegado poco más de 40 lanzadores entre los 1 970 que se habían
parado en un montículo desde la primera Serie hasta la XLI.
Muy distintos han sido
también los caminos de ambos. Odelín ha ido in crescendo, y
ya acumula experiencia en un Campeonato del Mundo y una Copa
Intercontinental. Palma ha tenido muchas veces a la Diosa Fortuna en
su contra, aquejado de lesiones que hicieron temer por la
continuidad de su carrera. Pero el martes, diamante por medio, sus
caminos se cruzaron y lucharon denodadamente por la victoria. Y,
quizás, sus caminos se encuentren y ambos batallen por el triunfo
desde el mismo bando. El uno con su wind up fluido. El otro con su
tenedor mortal. Dos estilos. |