Temas beisboleros

Odelín y Palma, dos estilos

SIGFREDO BARROS

Viéndolos lanzar, usted se da cuenta de la diversidad de estilos. Uno, el derecho, puede llegar a las 93 millas en la recta con un wind up fluido, sin interrupciones que desaceleren el movimiento y conspiren contra el objetivo principal: lanzar el implemento lo más rápido posible. El otro, zurdo, aprovecha su estatura para tirar por encima del brazo un tenedor mortífero que se ha convertido en su principal arma.

Foto: RICARDO LÓPEZVicyohandri Odelín ha tirado 93 millas.

Vicyohandri Odelín nació en Guantánamo el 26 de febrero de 1980 y, luego de emigrar su familia hacia Camagüey, comenzó a jugar pelota como todo niño cubano. Con el andar del tiempo más de un entrenador se fijó en la potencia del brazo de ese muchacho, cuyos padres —Víctor y Martha—, no se pusieron de acuerdo a la hora de ponerle nombre (el quería perpetuar el suyo, ella optaba por un mucho más moderno, Yohandri) y, al fin, concibieron un híbrido que cuesta trabajo pronunciar y escribir correctamente, al extremo de que casi todo el mundo le llama "Vicho".

Mientras el "Vicho", con solo 8 años de edad, daba sus primeros e inciertos pasos en este mundo fascinante del béisbol en la ciudad de los tinajones, un espigado joven de 18 años nacido el 20 de agosto de 1970 en la bien llamada Perla del Sur, montaba avión tras avión hasta llegar al otro lado del mundo, Sydney, urbe australiana, para representar a Cuba en el Mundial Juvenil de diciembre de 1988.

Foto: RICARDO LÓPEZAdiel Palma ya acumula más
 de 100 triunfos y 1 200 ponches. 

Adiel Palma (nadie sabe si a la hora de inscribirlo alguien se equivocó y cambió la R de Ariel por una D) debutó al año siguiente en nuestras Series Nacionales y siempre mostró cualidades de pitcher grande, a pesar de lanzar toda su vida con un equipo que solo ahora pudo salir del sótano de su grupo. Tras 15 campañas, logró llegar a las 100 victorias y a más de 1 200 ponches, dos cifras a las cuales han llegado poco más de 40 lanzadores entre los 1 970 que se habían parado en un montículo desde la primera Serie hasta la XLI.

Muy distintos han sido también los caminos de ambos. Odelín ha ido in crescendo, y ya acumula experiencia en un Campeonato del Mundo y una Copa Intercontinental. Palma ha tenido muchas veces a la Diosa Fortuna en su contra, aquejado de lesiones que hicieron temer por la continuidad de su carrera. Pero el martes, diamante por medio, sus caminos se cruzaron y lucharon denodadamente por la victoria. Y, quizás, sus caminos se encuentren y ambos batallen por el triunfo desde el mismo bando. El uno con su wind up fluido. El otro con su tenedor mortal. Dos estilos.

 

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