Cobra fuerza diferendo EE.UU.-UE por alimentos transgénicos

Analistas estiman que la Casa Blanca aumenta la presión para que el bloque comunitario abra el acceso a los transgénicos, en especial a rubros como el maíz, algodón y soya, pues solo en el primero de ellos los agricultores norteamericanos pierden anualmente mas de 300 millones de dólares debido a las restricciones

WASHINGTON, 14 de mayo (PL)— El tema de los alimentos genéticamente modificados figura hoy como un nuevo punto de fricción entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, tras el reclamo presentado por Washington ante la OMC.

Las autoridades estadounidenses se quejaron formalmente a la Organización Mundial del Comercio (OMC) por las restricciones de la UE para el acceso al mercado comunitario de los transgénicos, en una jugada donde cuentan con el apoyo de países como Australia, Argentina, Canadá y Nueva Zelanda, entre otros.

Según Robert Zoellick, responsable del comercio exterior de Estados Unidos, la posición de Bruselas se ha convertido en una "barrera comercial no justificada".

En ese sentido, Washington señaló que solo 18 productos de esa categoría pueden ingresar al mercado europeo, todos aprobados con anterioridad a 1998 y sin nuevas nominaciones debido al rechazo de los consumidores, agricultores y defensores del medio ambiente.

A su vez, la UE aseguró que el sistema regulador vigente para la importación de alimentos modificados genéticamente "está en línea con las regulaciones establecidas al respecto por la OMC".

En opinión de analistas, la Casa Blanca aumenta la presión para que el bloque comunitario abra el acceso a los transgénicos, en especial a rubros como el maíz, algodón y soya, pues solo en el primero de ellos los agricultores norteamericanos pierden anualmente mas de 300 millones de dólares debido a las restricciones.

En la práctica, los expertos se muestran pesimistas respecto a la efectividad del proceso legal en la OMC debido a los mecanismos vigentes, los cuales podrían demorar un dictamen mas allá de los 18 meses.

Realmente, indicaron, la posición de Estados Unidos solo servirá para añadir un nuevo punto de fricción a los vínculos comerciales entre ambas partes.

La importancia del tema para este país obedece al hecho de que las modificaciones genéticas alcanzan al 75 por ciento de la soya cultivada, mientras que en el caso del maíz llegan al 71 por ciento y con el 34 por ciento para el algodón.

 

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