GUATEMALA, 8 may (PL). — Tras 18
años de haber iniciado el proceso de transición política en
Guatemala, el abstencionismo electoral se ubica hoy en 61 por
ciento, como expresión clara de la decepción de los votantes hacia
los líderes políticos, opinaron analistas.
Observadores y ex gobernantes
señalaron que en las cuatro lides electorales realizadas en el
país de 1985 a 1999, la ausencia en el ejercicio del derecho al
sufragio se incrementó de un 22 al 61 por ciento, hecho atribuido
también a la aparición de numerosos partidos políticos y,
proporcionalmente, de candidatos presidenciales.
Ex magistrados del Tribunal Supremo
Electoral (TSE), entretanto, sostienen que ese fenómeno es, a
simple vista, contradictorio, si se toma en cuenta que durante el
referido período el porcentaje de personas inscritas en el padrón
electoral pasó de 2,5 millones a 4,4 millones, lo
cual equivale a un aumento del 90 por ciento.
Mario Guerra Roldán y Gabriel
Medrano, ex magistrados del TSE, apuntaron como consecuencias del
ausentismo popular a las urnas el hecho de que al multiplicarse el
abanico político las autoridades de gobierno han sido cada vez
menos representativas, ya que resultan elegidas por la minoría de la
población.
Aunque entre los analistas se
argumentan diversas razones, la inmensa mayoría coincide en que
la causa principal por la que los guatemaltecos renuncian a su
derecho a votar sigue siendo básicamente la frustración ante los
partidos y los gobernantes, que cada cuatro años decepcionan en sus
promesas de campaña.
Guatemala realizará en noviembre
venidero comicios generales a los cuales ya anunciaron su
participación 16 agrupaciones y al menos 12 precandidatos
presidenciales que mantienen una intensa labor proselitista, pese a
que hasta este 16 de mayo el TSE hará la convocatoria oficial a la
consulta.