MADRID, 5 de mayo (PL). — El
presidente del gobierno español, José María Aznar, viajará
mañana a Estados Unidos, donde tiene previsto entrevistarse con el
mandatario norteamericano, George W. Bush, a quien apoyó en su
guerra contra Iraq.
Fuentes del gobierno confirmaron hoy
que ambos políticos abordarán en su encuentro asuntos relacionados
con la reconstrucción de ese país árabe tras la invasión del eje
anglo-norteamericano y la situación en general en el Medio Oriente,
incluido el impulso de un plan de paz para la zona.
Asimismo se prevé que Aznar pida a
Estados Unidos la inclusión del partido vasco Batasuna,
recientemente ilegalizado, en la lista de organizaciones terroristas
que cada año confecciona el Departamento de Estado.
A su llegada a Nueva York, el
gobernante español acudirá a la sede de Naciones Unidas, donde se
reunirá con su secretario general, Kofi Annan, para abordar también
lo relativo a los planes de paz para el Medio Oriente y la
participación de esa organización en la reconstrucción de Iraq.
Asimismo tiene previsto intervenir
allí en una sesión del Comité contra el Terrorismo, del Consejo
de Seguridad.
Además de reunirse con George W.
Bush, el programa incluye encuentros con los responsables de
Justicia, de Seguridad Nacional y Vivienda del gobierno
estadounidense.
También visitará el Capitolio,
donde sostendrá reuniones con líderes de los partidos Republicano y
Demócrata, y con el denominado Caucus Hispano, entre otros grupos
de poder.
En su breve visita a Estados Unidos,
Aznar dialogará con el denominado Congreso Judío Americano,
actividad que había sido prevista desde hace meses y que
inicialmente fue el motivo de este viaje.
El último encuentro de Aznar y Bush
se celebró en 16 de marzo en las islas Azores, donde junto con el primer
ministro británico, Anthony Blair, decidieron
definitivamente declarar la guerra a Iraq.
Anteriormente ambos gobernantes se
habían reunido en el rancho particular de Bush en el estado de
Texas, lo cual fue también muy criticado aquí en medios políticos
e informativos que lo consideraron una demostración de
"seguidismo" del gobernante español a la política de
Washington.
Especialmente fustigada fue la
actitud de Aznar, quien antes de viajar a Texas pasó por México,
donde, según todas las fuentes, intentó presionar a las autoridades
mexicanas para que se unieran a la cruzada bélica de Washington
contra Iraq.