|
Erdwin Fernández
Lázaro no tuvo que levantarse para andar
ANTONIO PANEQUE
BRIZUELA
Lázaro
estaba ahí, a la vera de la Cuba real, entre seres humanos comunes.
No hubo que inventarlo ni pedirle "levántate y anda'' por las
calles de La Habana a través de esa última telenovela. Salir de
noche fue mucho más que un pasaje bíblico para este personaje
cuya vitalidad riñe con el olvido.
— Todos
los cubanos —dice ahora su intérprete, Erdwin Fernández—
tenemos un poquito de Lázaro. Con defectos, pero siempre enamorado
de Adriana. Esa fue la mujer de su vida.
Estirpe de malo
simpático que gusta a veces por la paradoja del contraste, Lázaro
pegó rápidamente en el público y, como ocurre tantas veces, ahora
Erdwin se ve obligado a responder cuando lo llaman por el nombre de
su alter ego: "¡Lázaro!" ¿Tienen algo que ver personaje e
intérprete?
"Yo
diría que sí y no. El otro día un televidente de Sancti Spíritus
me preguntaba y yo le decía: Mira, ¿tú nunca has salido a comprar
tal cosa y te has encontrado con amigos y una botella de ron y te
has perdido dos días? ¿Nunca has engañado a tu pareja? Bueno,
pues ese es Lázaro, un personaje específico, no es un artesano. Es
un tipo que practica la artesanía y su personalidad es así, como
otros, que amamos a una mujer con locura y por otro lado hacemos
disparates."
Galán no tan maligno
que ahora admite la "mucha química" entre él y su colega "El Papa"
—otro de los personajes negativos pero atrayentes que habitó la
telenovela—, quizás haya sido ese el mejor momento en la carrera
de este actor, que ama a sus padres (Nilda Collado y Erdwin
Fernández), quienes lo trataron siempre sin paternalismos y le
exigieron la disciplina de un artista más ("no, mejor dicho: a mí
el doble").
Pero, aunque admira el
camino abierto por ellos en al arte, prefiere tomar sus propios
derroteros: "Algunos me sugieren que haga personajes de mi padre,
pero su trabajo es de él. Y yo hago el mío por un problema de
respeto y porque no me gusta imitar. Aunque bien podría hacerlo
porque yo soy el que más lo conozco. En cuanto a mi madre, es muy
sincera. Fue una mujer muy linda, Miss perfección en la década del
cincuenta''.
Erdwin Fernández hijo,
de 41 años, comenzó desde temprano ("el bichito de la actuación
me entró desde chiquito") con papeles en la televisión, a cuyos
estudios era llevado junto a sus dos hermanos. Después pasó a
Teatro Estudio donde estuvo unos 14 años y luego definitivamente a
la televisión, "un medio muy importante y muy difícil de hacer,
aunque se subvalora mucho".
Erdwin Fernández padre
lo conminaba a estudiar "sobre todas las cosas, sin importar lo que
desees ser" y un buen día él se graduó de actuación en el
Instituto Superior de Arte.
En medio de los ensayos
de una nueva obra para el espacio Aventuras, que el actor nos
presenta entre sus proyectos futuros (El príncipe de los zorros,
también quiere hacer su Don Juan Tenorio), encontramos a Erdwin
Fernández entrenando esgrima con un grupo de extras. Un último
tema fue Salir de noche.
"Al
principio se le hicieron muchas críticas. Nosotros la hicimos de
verdad con mucho amor. Todas las cosas tienen defectos y virtudes."
Ya en lenguaje de añoranzas de cosas pasadas, Erdwin vuelve a sus
relaciones con Jorge Alí: "Mi única competencia con él era a la
hora de actuar, una gran competencia, pero me llevo muy bien con
él, igual que con Abelito, que es mi gran amigo. Las escenas de
discusiones y broncas entre él y yo nos daba mucha risa. Respecto a
las relaciones con las mujeres, me soportaron un año: Nancy, Sheila
y Blanca Rosa".
|