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Con Saramago hasta aquí y con Cuba hasta siempre
PABLO GONZÁLEZ
CASANOVA
Uno siente que la
humanidad está en grave peligro. Cuando hay una terrible
carnicería en Iraq con bombas y superbombas que relampaguean a
todas horas en todo el mundo se enjuicia y condena a Cuba por
violación a los derechos humanos. Cuando Estados Unidos hace una
guerra de conquista para apoderarse del país que poseía la primera
reserva de petróleo mundial no privatizada, se condena a Cuba por
violación a los derechos humanos. Cuando la mayor parte de las
naciones del mundo padecen crecientes problemas de desempleo,
insalubridad, hambre y educación mientras en Cuba toda la
población tiene empleo, servicios de salud, alimentación y
escuelas, se condena a Cuba por violación a los derechos humanos.
Cuando a la anunciada invasión a Iraq se añaden nuevas amenazas de
intervención contra "El Eje del Mal" en el que Estados
Unidos incluye a Cuba al tiempo que acentúa el bloqueo
cincuentenario contra la Isla, se acusa de violación de derechos
humanos a Cuba.
A tan burdos sofismas se
añaden otros, en que olvidando las llamadas "operaciones
encubiertas", con "siembra de pruebas" que
"confirman" los cargos, se ve como natural el que en
vísperas del "juicio", los "cubanos
desesperados" se roben un día tras otro aviones y barcos,
clamando asilo y apoyo de Estados Unidos, ya no solo para que la
inefable "Comisión de Derechos Humanos" emita un
"veredicto" adverso a Cuba, sino para que los pueblos del
Mundo, empezando por el de la vieja España, apoyen una nueva
acción contra Cuba parecida o semejante a la que el Gobierno
español realizó contra Iraq al lado de Inglaterra y Estados
Unidos. Piden que España olvide a España y el mundo su pasado de
mentiras coloniales.
Todo olvido útil se
respeta. Es más, hay olvidos que se consideran naturales, prudentes
y hasta "necesarios" para defender "los derechos
humanos". La fuerza del olvido es de por sí grande; pero se
complementa con insólitas formas de razonar, como la de Saramago
que se pone por un lado a sí mismo y por otro pone a Cuba y entre
los dos pinta una raya.
A esa original razón de
la sinrazón, Saramago añade una no menos singular: muchos estamos
contra la pena de muerte en general, y por lo tanto estamos, en este
y cualquier caso, contra la pena de muerte; pero es raro que como
"personas entendidas", por un acto con el que no estamos
de acuerdo hagamos un desplante y deslinde en el teatro del mundo
cuando apenas empieza el nuevo drama mundial, y nos sumemos entre
ambigüedades a uno de los juicios más hipócritas, que pretende
justificar una intervención mayor de Estados Unidos contra Cuba,
intervención de tal modo amenazadora e intimidante que los cubanos
se ven obligados a recordar que están dispuestos a morir antes que
a perder su libertad.
Es lamentable que en tan
dramáticas condiciones hombres como Saramago presten su fama,
ganada en desiguales batallas, para defender al gigante
intervencionista. Creo que el magnífico escritor es un
"comunista ontológico", como él mismo se definió, y que
por eso hoy ha hecho tanto daño a la lucha por la democracia, la
liberación y el socialismo que encabeza —entre contradicciones—
el pueblo y el Gobierno de Cuba.
Cada quien escoge sus
contradicciones. El hombre sin contradicciones es una entelequia.
"Los muchos" escogemos nuestras contradicciones con Cuba,
su pueblo y su Gobierno y esperamos ser miles de millones quienes
luchemos, con firmeza, por la defensa de esa pequeña Isla que ha
llevado mucho más lejos que cualquier otro país del mundo la
práctica de la liberación, la democracia y el socialismo. Cuba
merece nuestro apoyo contra cualquier argumento falaz que se sume a
las justificaciones del bloqueo y de la Intervención anunciada.
Venceremos.
México a 25 y Madrid
a 26 de abril del 2003.
Posdata. Estuve el 18
de marzo en la manifestación de Madrid entre un millón de gentes
que se pronunciaron contra la guerra. Me detuve en la Plaza del Sol
a unos pasos de la plataforma donde José Saramago leyó un bello
discurso en que anunció que "los pueblos lucharán todos los
días y en todas las instancias para que la paz sea una realidad y
deje de ser manipulada como un elemento de chantaje emocional y
sentimental con el que se pretende justificar las guerras".
Espero que hoy ni Madrid ni España ni Saramago apoyen la campaña
contra Cuba que es una justificación más de la "guerra en
serie" contra la humanidad.
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