WASHINGTON, 24 de abril (PL). — El
gobierno de Estados Unidos, censurado por permitir los saqueos de
las riquezas culturales de Iraq, se ha visto obligado a abrir una
investigación tras detectarse el trasiego de obras robadas que
realizan periodistas y militares norteamericanos.
Al menos 15 pinturas, más otros
objetos de gran valor como armas de oro macizo o enchapadas en ese
material, dagas labradas con metales preciosos y billetes del
gobierno iraquí, entre otros, han sido confiscados en aeropuertos
en Washington, Boston y Londres durante los últimos días,
significó hoy el diario USA Today.
Dieron prueba de ello los
departamentos de Aduanas y Protección de Fronteras y de
Inmigración y Seguridad Aduanal.
Por el momento, solo se han
presentado cargos judiciales, la víspera, contra un ingeniero de la
cadena norteamericana Fox, Benjamin James Johnson, quien fue
sorprendido a su regreso de Iraq cargado de objetos valiosos.
Los principales implicados son los
periodistas que estuvieron insertados en las unidades militares como
corresponsales de guerra, indicó el rotativo.
Incluso dos asesores culturales del
presidente George W. Bush dimitieron ante el bochorno y la
vergüenza que sintieron al presenciar cómo las tropas
estadounidenses permanecían pasivas mientras los museos de Bagdad
eran desangrados y destruidos.
"Esos objetos no son ni
souvenirs ni trofeos de guerra, sino propiedad robada que pertenece
al pueblo iraquí", se vio obligado a advertir Michael García,
secretario adjunto interino del Buró de Inmigración y Seguridad
Aduanal, un cuerpo del Departamento de Seguridad Nacional.
El funcionario prometió que
"usaremos toda la autoridad de la ley para investigar y llevar
a los tribunales a quienes sean culpables de tales acciones
reprensibles".
De hecho, funcionarios de la
Administración del presidente George W. Bush llaman a la
investigación abierta Operación Patrimonio Iraquí.
Bryan Whitman, subsecretario adjunto
de Defensa para relaciones públicas, señaló que a las tropas se
les advirtió antes de ser desplegadas que constituía una
violación del Código de Justicia Militar apropiarse y traer
consigo armas, trofeos de guerra, obras de arte, artefactos o
cualquier otro objeto de contrabando.
Sin embargo, Whitman tiró un manto
de justificación en el caso de los periodistas insertados en las
fuerzas invasoras, a quienes dijo no se les dio orientaciones de
respetar la propiedad iraquí.
"Es una lección que hemos
aprendido y debemos aplicar en futuros acuerdos con la prensa",
indicó Whitman, quien, sin embargo, no entró en detalles sobre la
implicación de soldados en esa ilícita actividad.
Johnson, quien fue instruido de
cargos en la corte federal de Alexandria, Virginia, por contrabando
de bienes robados y prestar declaraciones falsas, admitió que robó
las pinturas que les fueron confiscadas de los palacios
presidenciales de Bagdad y que intercambió varias con soldados de
la III División de Infantería en la que fue insertado su equipo
periodístico.
El técnico, quien enfrenta una pena
de hasta cinco años, fue despedido por la Fox.
Otro que fue detenido en posesión de
bienes culturales del pueblo iraquí fue Jules Crittenden,
periodista del Boston Herald, también con la III División de
Infantería, quien a diferencia de Johnson, que sólo declaró que
traía consigo 20 dólares de cigarrillos, informó a la aduana que
transportaba souvenirs desde Iraq.
Pero los souvenirs resultaron ser
valiosos cuadros y pinturas de Saddam Hussein.
El redactor, quien fue abordado por
funcionarios aduanales en el aeropuerto internacional de Boston,
incluso escribió un artículo en el cual se refirió al júbilo que
sentían en los saqueos los residentes de Bagdad al caer la ciudad
en anarquía "y la gorronería de los soldados por
souvenirs".
Los agentes de aduanas calificaron
los artículos interceptados como bienes saqueados, entre ellos una
pintura iraquí, un ornamento de pared y otros artículos.
Sin embargo, fiscales federales en
Boston dijeron que Crittenden no había infringido las leyes de
Estados Unidos por lo que no piensan enjuiciarlo.