GINEBRA, SUIZA, 24 de abril (AIN).
— Kofi Annan, secretario general de la Organización de Naciones
Unidas, exhortó hoy a superar las diferencias en el seno de la
Comisión de Derechos Humanos, para hacer más efectivo el trabajo.
Annan, en una controvertida
intervención ante el período 59 de sesiones de la Comisión,
reconoció la falta de efectividad y credibilidad de este mecanismo.
Al respecto dijo que las divisiones y
discusiones surgidas en los últimos meses han hecho que la voz de
este órgano de la ONU no sea más fuerte, sino más débil, esté
más atenuada y no más clara en los grandes debates sobre esta
materia.
Destacó que todos los derechos
humanos son universales e indivisibles y que deben ser defendidos
con igual determinación en todos los países.
Expresó su creencia de que la
promoción de los derechos humanos encierra el potencial de unir
más que de dividir.
Al referirse a la situación de Iraq,
la parte más polémica de su discurso, se limitó a decir que la
decisión de desatar ese conflicto sin autorización expresa del
Consejo de Seguridad (CS) de la ONU ha creado profundas divisiones,
que llamó a erradicar.
Annan pasó por alto la grave
violación que implicó la ilegal agresión anglonorteamericana a
esa nación árabe sin el mandato del CS y en franca trasgresión de
los principios de la Carta de la ONU y del Derecho Internacional.
"Deploramos especialmente las
pérdidas de vidas de civiles inocentes (...), hay que reconocer que
también hemos presenciado escenas de júbilo ante la caída de un
régimen opresor..., la crisis de los derechos humanos en Iraq no
empezó con esta guerra", apuntó.
Finalmente se sumó a las tesis
occidentales de la supuesta panacea que representa la democracia
representativa y el pluripartidismo.
Precisamente este período 59 de
sesiones de la Comisión ha sido escenario de agudas confrontaciones
entre el Norte industrializado y el Sur pobre, debido a los intentos
de los primeros de imponer sus valores políticos a los segundos, y
emplear este órgano como arma política de sometimiento.
En la sesión matutina fueron
aprobadas nueve decisiones de la Comisión, entre ellas siete
resoluciones, referida a los temas 11, 14 y 15 de la agenda
consagrados a los derechos civiles y políticos, grupos e individuos
vulnerables y las cuestiones indígenas, respectivamente.
Entre los textos aprobados figuró
uno presentado por Cuba favorable a la continuidad del Grupo de
Trabajo sobre las Poblaciones Indígenas, que Estados Unidos y sus
aliados occidentales trataron de eliminar como órgano subsidiario
del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas.
El grupo de los industrializados
alegó una supuesta duplicidad de las labores al respecto, pero fue
derrotado, al obtener la propuesta cubana 34 votos a favor, 15 en
contra y cuatro abstenciones.
También generó una aguda polémica
el documento titulado Eliminación de todas las formas de
intolerancia religiosa, presentado por Irlanda, que sufrió una
maniobra oportunista de Washington.
Los norteamericanos lograron
introducir una enmienda que equipara la islamofobia —una forma de
intolerancia religiosa— con el antisemitismo, una manera de
racismo y no una religión, como vanamente intentaron hacer ver
Siria, Paquistán y otras naciones árabes, islámicas y asiáticas.
Resultó evidente el deseo
estadounidense de proteger a cualquier precio a su estrecho aliado
israelí.
Mañana será el último día de
trabajo de esta Comisión, en la que se espera un informe final.