El aprovechamiento económico de
residuos de caña de azúcar y café disminuye la carga contaminante
en el extremo oriental cubano, asiento de dos de las ocho cuencas
hidrográficas prioritarias nacionalmente para su protección.
El empleo del residual azucarero
denominado cachaza para fertilizar cañaverales, y de la cascarilla
del café en beneficio del suelo en plantaciones del cerezo,
determinó que durante el 2002 se redujera en más del cinco por
ciento la contaminación del territorio, en comparación con el año
precedente.
Esa cifra supera la media nacional y
se logró mediante la aplicación también de la ciencia e
innovación tecnológica en la gestión ambiental del Alto Oriente
cubano, donde se generalizan las llamadas producciones ecológicas,
y son reutilizados numerosos materiales.
En Guantánamo radican el primer
vertedero cubano convertido en centro de procesamiento de materia
orgánica, y los únicos cañaverales de la Isla que reportan más
de 80 000 arrobas por caballería, tras fertilizarse con
cachaza y mosto, subproducto este procedente de la destilación de
alcoholes.
Juan Carlos González, especialista
de la Unidad Provincial de Medio Ambiente, dijo que el
aprovechamiento de ambos sobrantes industriales con esos fines evita
su vertimiento en las aguas y ahorra en cada zafra decena de miles
de dólares al Grupo Empresarial Agroindustrial.
Añadió que mediante la utilización
de los residuales cafetaleros se obtuvieron en varias fincas
dedicadas al rubro más de 300 quintales por caballería, un
rendimiento que triplica el promedio del sector estatal.
(AIN)