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Ante el secuestro del DC-3 de Cubana de Aviación
Es hora de rectificar políticas obsoletas contra Cuba
José
A. de la Osa
¿Quiénes son los
principales culpables del secuestro por elementos terroristas de una
aeronave cubana el pasado día 19 que fue llevada a territorio
norteamericano?... En primer lugar, aquellos que inventaron los
secuestros de los aviones, ocasionando un daño terrible a la
humanidad y la pérdida de no se sabe cuántas vidas, y también
aquellos que durante 44 años no han sancionado a un solo
secuestrador de avión o de barco salido de nuestras fronteras, pese
a la ejemplar conducta de Cuba.
Fidel conversa con algunos
de los tripulantes y pasajeros
que participaron en el
programa televisivo.
Lo anterior está
contenido en una intervención especial realizada el sábado por el
Comandante en Jefe Fidel Castro, al analizar los sucesos del pasado
19, en que un avión DC-3 cubano que viajaba de Nueva Gerona, en la
Isla de la Juventud, hacia La Habana, fue desviado por elementos
terroristas con 37 personas a bordo, y también la posterior
conducta de autoridades estadounidenses. Horas antes de la
comparecencia, el Jefe de la Revolución recibió a 16 de los
viajeros de la aeronave secuestrada que regresaron a La Habana por
el aeropuerto internacional José Martí.
En sus palabras, indicó
que nuestro país había propuesto a los EE.UU. convenios contra el
tráfico de drogas, de inmigrantes y otros, pero no se ha llegado a
acuerdos porque el Gobierno de aquel país tiene la presión de la
gusanera y los terroristas de Miami.
¿Por qué se dan esos
actos terroristas? Porque son recibidos inmediatamente en territorio
norteamericano como héroes, sirven de materia prima para la
propaganda contra Cuba, y porque existe una Ley de Ajuste Cubano
hace 37 años, llamada con razón "ley asesina", que ha costado
miles de vidas cubanas.
Señaló que muy
recientemente han llegado a Estados Unidos con embarcaciones y
aviones tomados a la fuerza y los terroristas que cometen estos
actos andan sueltos y paseando por las calles. Es la seguridad total
de la impunidad y los privilegios y ventajas que les da esa Ley,
denunció.
¿Quién tiene la culpa
de eso?, interrogó. Los sucesivos gobiernos de Estados Unidos son
los fundamentales, más que los terroristas, porque estas medidas se
toman únicamente con los ciudadanos cubanos.
Fidel indicó que lo que
no es posible es amedrentar a este país por nada ni por nadie. Eso
debe saberse definitivamente, acotó, y mientras más peligros para
el país existan, menos se puede amedrentar, porque nuestro pueblo
sabe cómo luchar, en primer lugar con las ideas y la opinión
pública, y con una moral altísima, muy por encima del diluvio de
calumnias que se lanzan contra Cuba. Calificó la conducta de
nuestro país de intachable, limpia, ejemplar, y reiteró que
nuestro pueblo ha sido capaz de demostrar al mundo su capacidad
política, su conciencia, su cultura.
Que nadie vaya a
imaginar que Cuba es un país de tontos ni de idiotas. Es un país
capaz de conocer idioteces, señaló, pero no de idiotas.
Insistió en que con
relación a este asunto hay que preguntarse dónde están los
problemas y preguntó por qué no se tenía la elegancia de devolver
el avión secuestrado. A nuestro territorio, recordó, llegaron
decenas y decenas de aviones secuestrados y jamás en este país se
quedó un avión.
Sin embargo, se ha
convertido en un hábito que cualquier avión secuestrado en Cuba se
queda allá, lo que constituye un estímulo para potenciales
secuestradores. ¿Cómo puede decir un país que una nave
secuestrada no puede ser devuelta, cuando, por otra parte, el avión
fue llevado por bandidos terroristas que arriesgaron la vida de
mujeres, niños, sencillamente porque no le da la gana a un juez de
la Florida?
Comentó que a los
talibanes los llevan para la Base Naval de Guantánamo para ser
juzgados, y, según medios de prensa, en condiciones duras. ¿Y qué
hacen con estos piratas y terroristas cubanos? ¿Los van a mandar
para la Base de Guantánamo a juzgarlos, o los van a poner en una "jaulita
de oro"? Añadió que era elemental también que se investigara a
los cómplices que viajaban en el avión secuestrado.
¿Cómo se puede ignorar
la gravedad del hecho que unos terroristas secuestran el avión con
un cuchillo en el cuello de los pilotos? ¿Cómo pueden olvidar que
fue de esa misma forma en que secuestraron los aviones de pasajeros
que después fueron lanzados contra las Torres Gemelas de Nueva
York, el Pentágono, y el intento de lanzarlos también contra la
Casa Blanca? ¿Es que acaso resulta una broma o una cosa
insignificante en ese país que vio morir a miles de norteamericanos
con métodos exactamente iguales: un avión secuestrado con
cuchillos en la garganta de los pilotos?
Si hay un país del
mundo, siguió diciendo Fidel, donde el secuestro con un cuchillo en
la garganta debe causar indignación y horror, ese país es Estados
Unidos.
Y ahora cuando se
produce el secuestro del avión cubano, con niños y mujeres a
bordo, entonces los maltratan, los encierran dos días en los
Estados Unidos, como fue narrado en la comparecencia televisiva por
algunos de los que viajaban en la aeronave, con presiones incluso
para que se quedaran en ese país.
¿Cómo puede explicarse
que mientras en México están muriendo 500 personas todos los años
para impedir que gente pobre y desesperada cruce la frontera, y
anuncian que han montado no se sabe cuántos dispositivos
sofisticados para impedir que inmigrantes mexicanos crucen la
frontera, ahora se queden con el avión y tomen esa aeronave para
conceder privilegios a los que participaron en ese secuestro?
Podrían incluso
devolverlos, expuso Fidel, y recibir todas las garantías en Cuba, y
no sentar precedentes de que se puede secuestrar un avión y todo el
que ayude a eso se quede allí, e incluso a los demás viajeros
ofrecerles sin excepción que se queden en el país. ¿Dónde están
la vergüenza, el decoro, la moral de los que aplican semejante
política?, inquirió nuevamente.
A esta altura de su
intervención, el líder de la Revolución dio a conocer el
contenido de un cable de la agencia AP, en el que se habla ya de que
la Fundación Nacional Cubano-Americana está siguiendo el caso para
determinar si los presuntos secuestradores necesitan ayuda, y acotó
que era la misma Fundación terrorista que decidió el resultado
final de las elecciones en la Florida.
En Miami, ese territorio
donde se incubó y se llevó a cabo uno de los más groseros
procesos judiciales que se han hecho nunca con nuestros Cinco
Héroes, ¿a quién pueden engañar, tranquilizar, prometer que esos
terroristas van a ser juzgados por acto de piratería? No pueden
incluso garantizar de que no los soltarán.
Hay que seguir
protestando, orientó Fidel, denunciando y chequeando de cerca el
proceso y qué cosas hacen, y continuar evidenciando esas
monstruosidades ante la opinión mundial, porque los tienen unos
meses retenidos y los sueltan luego descaradamente, y van a un
Tribunal de Apelaciones y nadie se atreve a juzgarlos allí, donde
se ha visto el juicio escandaloso contra los Cinco Patriotas cubanos
que quedará en la historia como ejemplo de arbitrariedad y de
corrupción.
LOS ATAQUES A IRAQ
SON ABSOLUTAMENTE INNECESARIOS
De esa forma, agregó,
ahora de forma cruel, inconcebible, inédita, encierran a los Cinco
como en unos sarcófagos y no pueden hablar con nadie, ni con los
abogados. ¿Hasta dónde se puede sostener esa barbarie ante la
opinión mundial, que nunca ha estado tan indignada como lo está
hoy y cada día más, especialmente que después de muchas horas
presenció por la TV los bombardeos contra Iraq, sin precedentes en
la historia? Una guerra por TV con el empleo de fabulosas fuerzas,
indicó.
Esas imágenes
televisivas están acompañadas de explicaciones que intentan dar
especialistas militares, preocupados por la impresión que podría
dar ante la opinión mundial el colosal e increíble espectáculo de
las bombas que, según propias declaraciones, emplearon en número
de 1 500.
Me llaman la atención,
reflexionó Fidel, los argumentos empleados para explicar por qué
aquellas eran unas armas que todas se dirigían a objetivos
militares y no ocasionaban el menor daño a la población civil.
Cualquiera que ha leído un poco de historia y sobre las guerras,
subrayó, se asombraría de que se pretendan utilizar esos
argumentos que sencillamente no se pueden sostener, porque en Bagdad
hay más de 5 millones de habitantes, y en el resto del país, donde
cayeron esas 1 500 bombas que se anuncian como el preludio de
descargas aún más poderosas, no se puede afirmar que no afecten a
la población civil, porque en esas ciudades hay millones de niños
de todas las edades, cientos de miles de madres embarazadas,
millones y millones de personas que tienen nervios, ojos, oídos, en
las cuales tal tipo de acción dejará huellas para toda la vida.
Apuntó que los que
puedan sentarse tranquilamente a meditar y a pensar se dan cuenta de
algo muy doloroso. Y es que esos ataques, desde el punto de vista
militar, constituyen un error, son absolutamente innecesarios. Uno
tiene esa convicción a partir de esas meditaciones, a partir de que
son contraproducentes desde el punto de vista militar.
Expresó su
convencimiento de que si las Naciones Unidas hubieran tomado una
Resolución estableciendo determinadas medidas e instaurando un
desarme que está bien definido en todo los documentos, no existía
para el Gobierno de Iraq la menor posibilidad de impedir que en ese
país se registrara hasta el último rincón.
Aludió a que en sus
conversaciones con muchos dirigentes políticos durante la Cumbre de
los No Alineados prevalecían dos criterios esenciales: que no se
debía atacar sin la autorización de las Naciones Unidas y, por
otro lado, que el Gobierno de Iraq debía cumplir con las
Resoluciones establecidas por las Naciones Unidas.
¿Por qué había que
hacer la guerra? Era innecesaria, consideró Fidel, pero el método
que se está siguiendo —esos bombarderos arrasadores— son
absolutamente innecesarios desde el punto de vista militar y son
mantenidos con argumentos débiles, insostenibles.
Fidel dijo que a
nosotros nos dolía esa guerra tanto por los jóvenes iraqueses que
mueran, como por los soldados norteamericanos que puedan morir en
esa guerra, sean uno, 10 ó 100. Porque también quedó probado que
la otra guerra dejó muchos traumas en decenas de miles de soldados
norteamericanos, al empezar a aparecer los efectos de tales armas:
del uranio empobrecido, fenómenos psicológicos y gente que
enloquecieron.
Acotó que en las
guerras no enloquecen solo los que reciben los disparos, sino
también muchos de los que lanzan disparos y esas bombas, porque
también tienen hijos, esposas, son seres humanos, y no les
gustaría en absoluto que bombas como esas, por mucha precisión que
tengan, cayeran a 200 metros de sus casas. Y eso tiene mucho más
valor que los pozos petroleros, dijo, por el destrozo de la mente,
de la salud mental de millones y millones de personas.
Retomando el caso de los
seis terroristas que con un cuchillo puesto en el cuello de los
pilotos desviaron la aeronave cubana, dijo que las autoridades de
EE.UU. no son capaces siquiera de tomar medidas de sanción. No
estamos pidiendo que los fusilen, dijo, sino que los juzguen, y
recordó que en realidad habría que responder primero a la pregunta
de quiénes son los grandes culpables.
Fidel se preguntó
cuántos legisladores norteamericanos estarían de acuerdo en que
tales hechos quedaran impunes, o se opondrían a una ley que
rectificara esos disparates de tantos años, y que los condujeron a
esta situación vergonzosa al cabo de 44 años de Revolución. En
manos de ellos estaría, y no se opondría nadie en el mundo, ni en
los propios Estados Unidos.
Pienso que es la
oportunidad, apuntó, de hacer cosas cuerdas, de hacer cosas que
impliquen alguna forma de rectificación, como debieran rectificar
la inconcebible oposición mantenida a la cooperación que Cuba ha
ofrecido sobre las drogas, el terrorismo, dos de los problemas que
más preocupan a la sociedad norteamericana.
Soñar con que van a
intimidar a Cuba o que van a cambiar la Revolución, es una
tontería también sin precedentes. Eso no lo podrán conseguir
jamás —subrayó Fidel— porque este es un país que puede ser
exterminado físicamente pero no puede ser doblegado. |