Nancy Carrillo

Lo que se hereda...

ALFONSO NACIANCENO

Nancy Carrillo irradia cierto aire de niña juguetona si le hablas fuera de la cancha, mas cuando entra al terreno es otra muchacha que parece no tener nervios.

"No creas eso. Inicio los partidos muy intranquila, hablando constantemente con mis compañeras para relajarme y hasta que no consigo una acción favorable, no voy cogiendo mi paso."

Entre otros secretos confesó tener dificultades con la colocación de las manos en el bloqueo y la defensa del campo; que está por encima del peso idóneo, porque le gustan mucho los spaguettis, y que solo sabe cocinar arroz blanco y tortilla.

Hija del boxeador Nancio Carrillo y de la baloncestista Sonia de la Paz, un matrimonio que perdura por más de dos décadas, le reconoce a su madre haberla inducido a la práctica del deporte, acompañada por su hermano Jisam (21 años), jugador de Industriales en la pasada Liga Nacional.

"Mi mamá quería que practicara basquet, pero no me gusta correr, el voleibol es un deporte más hecho para mí, porque lucho cara a cara con el rival."

A los 14 años, Nancy integró un equipo Cuba de mayores a una gira de invierno por Europa y a los 17, como bloqueadora central de nuestra selección de lujo, ganó los galardones de líder en el ataque y servicio de la I Copa Panamericana 2002, además de otros títulos del Grand Prix y los torneos de China.

Cuando le pregunté a su profesor Luis Felipe Calderón qué tal es su alumna para los entrenamientos, movió la cabeza como diciendo: "no la puedo perder de vista". Y aunque a diario ella realiza ejercicios extra para superar algunas dificultades técnicas, al terminar la faena de prácticas defiende un huequito para la lectura, escuchar música o ver por televisión una novela mexicana, "que tanto me gustan y no ponen a menudo".

No se sabe si por casualidad le entregaron la camiseta número 3, antes perteneciente a Mireya Luis, que "me pone en el compromiso de no bajar en el rendimiento, para merecerla en el equipo Cuba, mundialmente admirado".

Escapada temprano de la niñez para entrar en los asuntos del elenco nacional, Nancy vive a plenitud los momentos que la unen a su infancia, por eso no se separa de un osito de peluche que le dio su padre, duerme abrazada a él y no se lo regalaría a nadie.

 

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