Horquita siempre es noticia

La Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Antonio Maceo, de Cienfuegos, les tiene cerrada sus puertas a los intermediarios

Ramón Barreras Ferrán

HORQUITA, Cienfuegos.— Modesto Rodríguez es de esos campesinos que no se andan con rodeos. En una ocasión, cuando el período especial estaba en su etapa más crítica, me dijo con total seguridad: Este grupo de guajiros avanza sea como sea.

Foto: Modesto GutierrezModesto Rodríguez: La voluntad puede más que todo.

En ese momento, de solo mirar los campos uno se daba cuenta de la difícil situación existente. Faltaba de todo. Se habían agotado los fertilizantes, no había petróleo para preparar la tierra... y hasta había en algunos cierto desánimo porque los problemas parecían superiores a las soluciones. Los resultados de la producción se alejaban cada vez más de los propósitos y necesidades.

Pero la voluntad del hombre puede más que todo, dice Modesto al dar una mirada retrospectiva, y explica que lo primero fue dejar atrás definitivamente las lamentaciones y enfrentar cada dificultad con el propósito de resolverla. Y en medio de ese empeño llegó el proceso de fortalecimiento, recuerda.

Hoy el panorama es bien diferente y lo muestran con orgullo y satisfacción.

Explica que los principios signan el quehacer de ese colectivo obrero. Aquí no puede venir ningún intermediario a comprarnos viandas o granos para revenderlos en el mercado agropecuario, las "puertas" están cerradas. Por ejemplo, el 80% del arroz que cosechamos está contratado con acopio, y el 98,5% de la leche se destina al consumo social.

El pasado año los integrantes de esa CCS acopiaron 190 000 quintales de viandas, vegetales y granos, y produjeron medio millón de litros de leche. Para el 2003 el compromiso es superar los 250 000 quintales y los 610 000 litros.

¿Sobre qué bases se apoyan esos propósitos? A las 117 fincas que forman la Cooperativa se les da el máximo de explotación, con 70 tractores y 99 yuntas de bueyes que están en manos de los campesinos, y otros recursos de uso colectivo.

RAMÓN Y ARGELIO, DOS DE ELLOS

El Presidente y otros integrantes de la dirección de la Cooperativa sugirieron que fuéramos hasta los campos, donde están los verdaderos protagonistas.

Un polvoriento terraplén nos llevó (domingo por la tarde) hasta la finca de Ramón Cruz García, un joven campesino que sobresale por sus resultados y el empeño permanente de superar lo logrado.

La finca de Ramón tiene 2,22 caballerías, y en ella siembra plátano, malanga y arroz, fundamentalmente. Con sano orgullo explica que él es Vanguardia Nacional por segundo año consecutivo, y Abanderado de la Ciencia y la Técnica, una condición que otorga la ANAP a quienes aplican los avances de manera permanente y sin reparos.

El pasado año cosechó en su tierra 5 890 quintales y en este aspira a lograr más de 12 000. ¿Y ese salto, a qué se debe?, le pregunto. A que ahora hay una bomba eléctrica para regar y en ese pedazo debo alcanzar un rendimiento superior, responde.

En uno de los sitios más apartados de las rojizas tierras de esta zona, encontramos a Argelio García, un laborioso campesino que cultiva junto con su hermano cinco caballerías donde antes solo había marabú. En esa área tras el paso destructor del huracán Michelle hasta la fecha, ha acopiado 6 256 quintales de plátano.

Los protagonistas, como Ramón y Argelio, sienten que no se puede dar ni un paso atrás. Los nuevos problemas que surgen, se resuelven de inmediato y todos conocen, como asegura Modesto, el presidente, que de ellos depende en buena medida que los precios en los mercados bajen y a la población no le cueste tanto unas libras de viandas o granos.

 

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