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La imagen del Mayor
en la universidad
Susana
Lee
Para los diputados
camagüeyanos el inicio de la sexta legislatura de la Asamblea
Nacional del Poder Popular no fue solo participar en su histórica
sesión constitutiva del jueves, en la que, en nombre del pueblo que
nos otorgó el honroso deber de representarlo, elegimos a la
dirección del órgano supremo del poder del Estado, a los 31
miembros del Consejo de Estado y, entre ellos, unánimemente, a
Fidel y Raúl como su Presidente y Primer Vicepresidente.
No fue solo ratificar y
firmar el juramento mediante el cual nos comprometemos a guardar
lealtad a la Patria y comportarnos como fieles servidores del pueblo
y de la comunidad, al control de los cuales nos sometemos.
No fue solo tener el
extraordinario privilegio de escuchar a pocos metros de distancia,
el impactante discurso del Comandante en Jefe en el que, además de
informar a todo el pueblo y valorar su reciente viaje por Asia en
una crónica que puede causar la envidia de cualquier periodista por
su elevado poder de síntesis y de variados matices, resumió la
convulsa situación internacional que amenaza seriamente la paz en
el planeta y las batallas que hoy libramos en el país, para
dejarnos claramente establecida la misión que tocará a esta
Asamblea, que "no deberá ni podrá quedarse atrás" de la
anterior en el cumplimiento de su deber histórico.
Para los diputados
camagüeyanos, en compañía de Ricardo Alarcón, presidente del
Parlamento, de estudiantes y profesores de la bicentenaria
Universidad de La Habana, y de coterráneos residentes en la ciudad,
la jornada inaugural de nuestra VI Legislatura tuvo un colofón
patriótico la mañana del viernes, al participar en el solemne acto en
el que, a instancias del Historiador de la Ciudad, fue develado el
primer busto del Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz erigido en
la capital (obra iniciada por el fallecido escultor camagüeyano
Rinaldo Miranda y concluida por Eliécer Carmona), y que desde este
7 de marzo se alza en la Plaza que, a propuesta de Fidel, lleva su
nombre desde hace tres décadas en la gloriosa Colina, frente a la
Facultad de Derecho donde se convirtió en defensor de los derechos
del pueblo, cimentó su pensamiento independentista y desde sus
aulas partió a la manigua redentora.
Como señaló el doctor
Juan Vela Valdés, rector de la casa de altos estudios, con esa
ceremonia se trae su imagen a la vida cotidiana de la Universidad de
La Habana, que es decir al alma nutricia de la cultura, la ciencia y
la conciencia cubanas.
Hermoso y simbólico
acontecimiento para quienes, con la vergüenza a que siempre
convocó el Mayor, se han dispuesto a hacer de Camagüey cada día
una obra mejor... |