Erosión y salinidad perjudican áreas de cultivo en Cuba

El país cuenta con un programa nacional de lucha contra la desertificación y la sequía, coordinado por el Centro de Información, Gestión y Educación Ambiental, y donde participan diversos organismos, centros de investigación, universidades y comunidades

La erosión, salinidad y compactación han perjudicado el 76 por ciento de las áreas de cultivo en Cuba, según informes del Ministerio de la Agricultura (MINAGRI), publicados en el semanario Granma Internacional.

El reporte, que incluye entrevistas a Gisela Alonso, presidenta de la Agencia cubana de Medio Ambiente, y a María Nery Urquiza, especialista del Centro de Información, Gestión y Educación Ambiental GIGEA, asegura que el fenómeno se debe a la sobreexplotación, la deforestación y el uso intensivo de los recursos naturales.

En 11 de las 14 provincias del país, así como en el Municipio Especial de Isla de la Juventud, se encuentran indicios de desertificación, aunque es el oriente del país el que refleja mayores evidencias, refiere el texto.

En ese sentido, la especialista del GIGEA explicó que en Las Tunas y Granma hay un elevado índice de tierras afectadas, pero en Guantánamo la situación es crítica debido a la salinización de los suelos.

Mientras, en el extremo más occidental de la Isla, Pinar del Río, la erosión, considerada también de gran envergadura, es causada por vientos y lluvias.

Alrededor de 40 toneladas de tierra por hectárea van a parar al mar y ríos cada año, añadió la experta, volúmenes que pueden aumentar con el paso de los huracanes.

Sin embargo, hay que destacar, continúa Urquiza, que el país cuenta con un programa nacional de lucha contra la desertificación y la sequía, coordinado por el GIGEA, y donde participan diversos organismos, centros de investigación, universidades y comunidades.

Además de ir recuperando áreas damnificadas, añadió, se implementan medidas para dar apoyo y elevar el nivel de vida de la población residente en la zona.

Para ello, dice Urquiza, quién además se encuentra al frente del programa, se está tratando de reforestar las zonas perjudicadas con las especies autóctonas de cada región para recuperar la diversidad biológica de los ecosistemas.

Hace alrededor de 15 años, recordó, se comenzaron a dar los primeros pasos en ese sentido, cuando se realizaron algunas labores de desalinización de la zona costera guantanamera, lo que permitió que hoy se obtenga un cierto rendimiento agrícola, que sirve de alimento a sus pobladores.

También se refirió al trabajo acometido en la cuenca del río Cauto, donde hace dos años se completó la reforestación de la franja hidrorreguladora, experiencia premiada en la pasada Conferencia Mundial sobre Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo, Sudáfrica.

No obstante, necesitamos la participación de los campesinos que viven en esas áreas para seguir adelante con estos proyectos, subrayó Urquiza, hay que hablarles, explicarles y enseñarles cómo aplicar tecnologías que favorezcan el medio ambiente.

Es que, opina Urquiza, para enfrentar la desertificación y la sequía y salir airosos, además de voluntad política y recursos, se necesitan conocimientos.

Otro aspecto importante que influye que Cuba esté pasando por estos problemas es la extracción minera.

Estudios de impacto ambiental en lugares dedicados a esta actividad, renglón importante de la economía cubana, se efectúan actualmente.

También se toman medidas por parte de los organismos involucrados para preservar los suelos.

Ya existen experiencias muy positivas de recuperación, afirmó la representante de GIGEA, ejemplo de ello es la zona niquelífera de Moa, en el oriente cubano.

La desertificación es un problema que afecta a todo el planeta, y alcanza ya a más de seis millones de hectáreas en el mundo y mil millones de personas y tiende a incrementarse. (PL)

 

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