SANTIAGO DE CHILE, 7 de marzo.— La
celebración este sábado del Día Internacional de la Mujer
encuentra a América Latina y el Caribe con muchas tareas pendientes
en la promoción de la equidad de género y la autonomía de la
mujer, postulados por Naciones Unidas.
Un estudio de la Unidad Mujer y
Desarrollo, de la Comisión Económica para América Latina y el
Caribe, de la ONU, subrayó que la pobreza, la educación, la
participación política y los derechos reproductivos son áreas
críticas en la situación de la mujer, según informa Notimex..
La directora de la Unidad Mujer y
Desarrollo de CEPAL, Sonia Montaño, señaló la gravedad de la
falta de autonomía y vulnerabilidad a la pobreza de las mujeres
cónyuges, la pobreza de las mujeres en la vejez, y el aumento de
hogares indigentes encabezados por mujeres.
En el primer caso, los estudios de
CEPAL establecieron que en la región, con datos de 1999, en los
hogares pobres urbanos el 65 por ciento de las mujeres no tenían
ingresos propios, y en los "no pobres", el porcentaje era
de 42 por ciento de las cónyuges.
En lo que se refiere a la pobreza de
la mujer en la vejez, solo en Uruguay la mujer vive en mejores
condiciones que el hombre, con más de un 80 por ciento en la
percepción de ingresos por jubilaciones y pensiones en los adultos
mayores (de 60 años y más).
La mayor diferencia en perjuicio de
las mujeres se da en países como Brasil y Panamá, aunque en otras
naciones como Honduras y Venezuela, las pensiones femeninas son
virtualmente inexistentes.
Un fenómeno particularmente
inquietante, indicó Montaño, a cargo del estudio, es el aumento en
el porcentaje de hogares indigentes encabezados por mujeres en zonas
urbanas, encabezado por Costa Rica, con un crecimiento de 36 por
ciento en 1990 a 56 por ciento en 1999.
El informe agregó que en la zonas
rurales de la región, la población femenina presenta mayores tasas
de analfabetismo (mayores de 15 años) y menores niveles de
asistencia escolar.
Otro tema preocupante es el de la
violencia intrafamiliar, psicológica, física moderada, física
severa y sexual contra la mujer, cuya evaluación se dificulta al no
contar con estadísticas confiables acerca de este fenómeno.
En cuanto a la salud materna, indicó
Montaño, "Cuba y Chile pueden estar orgullosos de haber tenido
resultados muy importantes en la lucha contra la mortalidad materna
(muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos)".
Pero muchos países, agregó,
"aún teniendo todos los medios tecnológicos y científicos
necesarios para combatir la mortalidad materna, no están haciendo
uso de ellos". En la región, 15 países presentan tasas de 110
a 260 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos, lo que da
cuenta de la falta de prioridad política que se está asignando a
la lucha contra la mortalidad materna, enfatizó Montaño.
"Si hay un indicador social que
muestra el grado de compromiso público con la equidad de las
mujeres es el indicador de mortalidad materna, porque él traduce la
falta o no de compromiso de los Estados para combatirla",
enfatizó la funcionaria de CEPAL.
Montaño destacó que "el tema
de mortalidad materna está y debe ser entendido como parte de la
lucha por los derechos reproductivos de las mujeres".
"No es solamente el derecho a la
vida de las mujeres, es el derecho a la salud, a la equidad y es el
derecho a considerar prioritaria su salud como un tema de beneficio
público", enfatizó.
La especialista destacó asimismo
"la falta de participación de la mujer en la toma de
decisiones" en América Latina, al subrayar que la región
está muy lejos de la paridad a escala política, y no solo en el
ámbito legislativo, donde se ven los mayores progresos.