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Hotel Panorama: ¿La historia de nunca acabar?
No es hacer leña del árbol que nació torcido. Ningún sector de la economía cubana escapa de errores semejantes, ahí está el dilema
MARÍA JULIA MAYORAL
A pesar de los contratiempos, el Panorama es una edificación vistosa y de calidad.
El Panorama, una
instalación hotelera en construcción oficialmente desde septiembre
de 1999, es una edificación vistosa que, aun sin terminar, ofrece
un toque de distinción a la zona de Monte Barreto en Miramar.
Su diseño
arquitectónico se distingue por la prominencia de los paneles de
vidrio de un azul intenso en las paredes exteriores y en la cubierta
del atrio, más de 8 000 metros cuadrados, y por la concepción
escalonada e irregular de la estructura.
Para los representantes
del grupo de turismo Gaviota, a cargo de la explotación del
inmueble junto a la cadena LTI, la instalación puede llegar a ser
un buen producto con categoría Cuatro Estrellas de Ciudad, pues
reúne las características necesarias. Sin embargo, a los
turoperadores internacionales se les ha comunicado N posibles fechas
de apertura del hotel y ninguna se ha cumplido.
DECISIÓN RIESGOSA
A mediados de diciembre
del año anterior, el consejo de dirección del Panorama decidió
iniciar las operaciones aunque solo 34 de las 317 habitaciones
estaban listas para recibir turistas, y sin seguridad en el óptimo
funcionamiento de los sistemas técnicos de la edificación.
Empeñados en la terminación del hotel.
Manuel Valdés Fuego,
director adjunto del hotel (representante de Gaviota), afirma que
una semana antes del 27 de diciembre del 2002 (ese día alojaron a
los primeros cuatro huéspedes), el lugar parecía una ciudad
después de un bombardeo. Cuando ya estaban compuestas las cosas
llegó una racha de roturas en el sistema de climatización, en las
tuberías de agua y por filtraciones de distintos orígenes. Aunque
estos problemas fueron resueltos con agilidad y existe un llamado
puesto de mando de los constructores, inversionistas y explotadores
para enfrentar las contingencias, hoy no poseen certeza de que no
vuelvan a repetirse roturas y desperfectos.
Recientemente, cuando
recorrí la instalación, había 130 habitaciones de alta para
acoger a turistas; sin embargo, esa cifra resulta muy variable,
porque continúan detectándose "vicios ocultos". Con ese término
los especialistas engloban los disímiles problemas que en cualquier
momento pueden surgir, sin posibilidad de preverlos.
Toda puesta en marcha,
advierte el Director adjunto, es un período traumático. Quizás
pueda pensarse que violentamos la etapa de pruebas con la decisión
de recibir turistas sin esperar a la terminación de ese proceso;
pero lo cierto es que la construcción del Panorama tenía que
terminarse en diciembre del 2000. Con nuestra entrada, agrega,
tratamos de acelerar las labores constructivas.
UNA HISTORIA TORTUOSA
¿Cómo explicar que a
esta altura, marzo del 2003, no esté concluida la construcción
civil del hotel, y no sea posible definir su fecha exacta? Si la
intención fuera señalar responsables, en la lista sería justo
incluir desde proyectistas e inversionistas, al equipo contratista,
constructores, suministradores y actuales explotadores, aunque no
pueden ser medidos con el mismo rasero.
En el refranero popular
hay una sentencia que bien podría usarse en este caso: "Árbol
que nace torcido, jamás su tronco endereza". Para edificar el
Panorama no hubo una correcta preparación técnica previa. Las
primeras fisuras se pusieron de manifiesto cuando, ya iniciada la
ejecución, comenzaron a detectarse errores e incompatibilidades en
los proyectos que contrató y aprobó el inversionista, elaboró la
Empresa de Proyectos de Ciudad de La Habana, revisó y respaldó en
su momento el grupo Gaviota y aceptó realizar la Asociación
Económica Internacional, integrada por el contingente Blas Roca y
la compañía española ACCIONA.
El contrato entre el
inversionista (la empresa inmobiliaria ALMEST) y la Asociación
dejó sentado que la obra (de no pocas complejidades) se
construiría en un plazo de 15 meses para finalizar en diciembre del
2000, con un precio cerrado y bajo la modalidad de Llave en Mano de
construcción y montaje. ¿Irresponsabilidad, exceso de confianza o
desconocimiento del alcance de los trabajos? Esa es una pregunta que
me he hecho muchas veces, al estudiar este y otros casos parecidos,
en que se conciben, aprueban e informan planes, metas y sucesivos
compromisos imposibles de cumplir.
Siguiendo la pista de
los documentos, vemos que entre la suscripción del contrato y la
firma del acta de inicio de la obra transcurrieron tres meses: un
tiempo que ambas partes pactaron no incluir en los 15 meses de
ejecución pues, aunque estaban iniciados los trabajos, era preciso
resolver dificultades en los proyectos.
Luego, en el transcurso
de la construcción, fueron suscritos de común acuerdo 13
suplementos al contrato, que convenían la rea-lización de
modificaciones y nuevas tareas. Solo dos de los 13 se concibieron
con plazos adicionales; así, se determinó aplazar la entrega de la
edificación hasta el 10 de abril del 2001 y posteriormente otorgar
otros 75 días, en febrero del 2002, con vistas a solucionar
problemas en el sistema de climatización, lo cual fue posible dada
la dilación del proceso constructivo.
Para el contingente Blas
Roca enfrentar la encomienda era un verdadero desafío por su
incipiente experiencia en las llamadas obras de arquitectura.
Apostó a que el socio extranjero (ACCIONA) proporcionaría
conocimientos sobre las nuevas tecnologías y materiales,
experiencia en contratación y gestión de los suministros, así
como capacidad de dirección y organización. Pero la relación no
satisfizo ninguna de esas necesidades, según confirman Luis
Hurtado, jefe del contingente, y el ingeniero civil Carlos Manuel
Capote, jefe de obra por la parte cubana en la Asociación.
Esas dificultades con la
empresa española no son nuevas, estuvieron presentes casi desde el
inicio. Entonces, ¿por qué no se decidió disolver la unión
temporal, si estaba claro que los objetivos planteados por el país
para toda participación extranjera en la economía nacional no iban
a concretarse?
El contingente Blas
Roca, por su parte, en vez de aplicar soluciones o atenuantes
ágiles a los problemas y exigir adecuadamente a la empresa ACCIONA
por el incumplimiento de lo pactado, empeoró el curso de la
inversión por deficiencias propias en los métodos de dirección,
decisiones que violentaron la secuencia constructiva y causaron
pérdidas materiales y financieras, la ausencia o poca efectividad
de los jefes de área en la obra (los encargados de dirigir y
coordinar directamente el trabajo de las cuadrillas) y por su poca
capacidad para rectificar a tiempo las insuficiencias que de manera
reiterada le señalaron los inversionistas y cuadros principales del
Ministerio de la Construcción.
En el reciente balance
anual del MICONS, el vicepresidente del Consejo de Ministros, José
Luis Rodríguez, señaló, entre otros errores del proceso
inversionista, la falta de seriedad en los compromisos de entrega de
las instalaciones. Cuando se fije una fecha de terminación, dijo,
tiene que ser esa y no otra, pues no solo se deteriora la imagen del
constructor, sino también el objetivo de la inversión. El Panorama
es un ejemplo ilustrativo.
Si lo ocurrido en la
edificación de este hotel sirve de "pie forzado" para reflexionar
sobre males del sistema empresarial cubano, tampoco no pueden
dejarse de mencionar los problemas asociados a la insuficiente
calificación de operarios (en este caso albañiles), la
fluctuación y el bajo rendimiento de la fuerza laboral, así como
la ineficacia de jefes intermedios para dirigir a los trabajadores.
Rolando Barrero, quien
en determinados períodos de la ejecución recibió la tarea por
parte del MICONS de "resolver situaciones críticas", comenta que
las lagunas en los proyectos, las modificaciones solicitadas por
ALMEST y la excesiva demora en la contratación de los suministros
por parte de la Asociación crearon grandes dificultades, unidas al
incumplimiento de suministradores nacionales y extranjeros.
El especialista también
opina que no siempre la planificación de los trabajos estuvo en
concordancia con la cantidad de hombres, además en varias ocasiones
se sacaron constructores para "cumplir otras tareas", por decisión
de la dirección del Blas Roca y por presiones del MICONS. El hotel,
afirma, estuvo meses en que parecía un fantasma, entrabas a la obra
y no veías ningún movimiento.
Lo sucedido en esta
inversión refleja no pocos errores comunes a los existentes en
otras obras y sectores de la economía nacional, aun cuando no se
comenten públicamente y en ocasiones queden encubiertos o
aminorados bajo el velo del Período Especial. Sea en el mundo de
las construcciones o en cualquier otra esfera, se impone antes de
empezar a hacer, tener bien concebido qué se quiere, cómo
ejecutarlo, con cuánto gasto de dinero y fuerza de trabajo, qué
preparación tienen los participantes en el proyecto, qué tiempo
será preciso emplear... en fin, una evaluación completa.
CONTRATOS Y
CONTRADICCIONES
Por incumplimiento de
los plazos de ejecución, ALMEST a finales de abril del 2002
reclamó la ejecución de la Garantía de Fiel Cumplimiento prevista
en el contrato con la Asociación Económica Internacional Panorama.
Mediante esa acción la empresa inmobiliaria recibió
aproximadamente 1,8 millones de dólares, aportados por la
Asociación, según precisa Lissette Sánchez Rivas, al frente de la
unidad básica inversionista.
A primera vista, en un
juicio estrecho del asunto, podría considerarse como un hecho
ventajoso que ALMEST —propietaria del hotel—, cobrara la
mencionada penalización, pero ¿cuánto hubiera ingresado el país
si la instalación turística estuviera en pleno funcionamiento?
Cabe preguntarse
también, ¿si la obra no se hubiese dilatado tanto, el contingente
Blas Roca estuviera calculando hoy pérdidas superiores a los 1,5
millones de pesos, debido principalmente a los gastos fijos en una
inversión que no generó en el tiempo los ingresos previstos?
¿Cuánta divisa deberá gastarse todavía para poder explotar el
hotel? De no ser por los contratiempos, ¿existiría la cadena de
impagos a los suministradores? ¿Hasta qué punto los cambios
solicitados por inversionistas y explotadores introdujeron mayores
factores de riesgo?
No hay quien niegue que
todo o casi todo ha sido llevado a relaciones contractuales, ni que
hayan faltado los litigios legales entre las partes involucradas,
con la intervención de los tribunales, incluido el Tribunal Supremo
Popular. Pero a esta altura, cuando está por terminar la mayor
parte de las habitaciones, muchas de ellas sujetas al arribo de
suministros recientemente solicitados en el exterior en calidad de
reposición —ya sea a causa de vencimiento, roturas o
sencillamente del robo indiscriminado—, uno no puede dejar de
cuestionarse qué efecto práctico tuvieron los contratos, más
allá de aportar evidencias sobre las responsabilidades, la mayoría
de las cuales recaen sobre la Asociación Económica Internacional.
Quienes gustan ver "la
paja en el ojo ajeno", podrían considerar que comento problemas
circunscritos a una inversión, en nada relacionados con ellos. Sin
embargo, apunto debilidades que podrían invitar a muchos a meditar
y a resolver deficiencias en el interior de sus propias
organizaciones empresariales.
Para mí no es nada
grato relatar amargas realidades como las planteadas aquí; detesto
el insano regodeo al hurgar en la llaga abierta. Me anima la
posibilidad de ayudar a sacar provecho de los errores; de ellos
también se aprende, estudiarlos con profundidad y transparencia
puede servir para no volver a repetirlos. |