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Balance de Recursos Hidráulicos
Priorizar inversiones que mejoren el servicio de agua
y, a la vez, disminuyan gastos
Subrayó Carlos Lage
la importancia de administrar bien y con inteligencia los recursos
que tenemos
Lourdes
Pérez Navarro
Los recursos son pocos,
pero si los administramos bien y ponemos empeño e inteligencia en
lo que se hace, los servicios de agua pueden seguir mejorando,
aseguró la víspera Carlos Lage Dávila, secretario del Comité
Ejecutivo del Consejo de Ministros, al evaluar el trabajo
desempeñado por el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos
(INRH) durante el 2002.
Sobre las calles que se rompen y después no se arreglan, podrá haber muchas explicaciones, pero ninguna convence.
En ese período el
sector alcanzó resultados económicos positivos reflejados en un
12% de crecimiento con relación al año anterior, y 37 empresas
consolidaron la aplicación del perfeccionamiento empresarial. El
colectivo que transite por este proceso, dijo Lage, tiene que
mejorar en forma permanente sus controles y eficiencia. Por razones
ajenas a la entidad la actividad puede reducirse, pero hay que
sobreponerse, elevarse, detectar a tiempo cualquier desviación y
aplicar de inmediato las medidas necesarias, enfatizó.
El informe presentado —cuyo
debate dirigió Jorge Luis Aspiolea, presidente del Instituto—,
precisa que el organismo perfeccionó todos los mecanismos de
auditoría, supervisión y control capaces de detectar oportunamente
ilegalidades y manifestaciones de corrupción.
Al referirse al objetivo
del INRH, el Secretario del Comité Ejecutivo precisó que este
radica en brindar a la población y a los organismos un servicio
cada vez de mayor calidad. Indicó que los precios deben acercarse
lo más posible a sus costos.
Podemos aplazar
proyectos y necesidades importantes, agregó, pero no retroceder en
nada porque lo primero es mantener. Hay que trabajar a favor de los
acueductos y el servicio de agua en los bateyes azucareros, y
garantizar que su traslado al sistema del INRH esté acompañado de
una sensible mejoría.
Lage enfatizó en la
necesidad de priorizar inversiones que mejoren el servicio de agua y
a la vez disminuyan los gastos. Hay que hacer un esfuerzo
particular, dijo, para reducir el consumo de combustible. En cada
municipio es necesario, apuntó, saber cómo sustituir cada litro de
diésel.
Sobre las reparaciones
hidráulicas que necesitan romper calles que luego no se arreglan,
expresó que esto podrá tener muchas explicaciones, pero ninguna es
capaz de convencer a nadie. Tal problema debe resolverse
definitivamente, dijo.
El fortalecimiento de la
autoridad de Recursos Hidráulicos fue otro de los aspectos
destacados por Lage, quien aclaró que el organismo es responsable
también de las micropresas, lagunas y otros sistemas administrados
por instituciones ajenas a él.
La irracionalidad del
orden económico internacional impuesto, señaló, y la absurda
política imperial han situado los precios del petróleo a 36
dólares el barril, el doble de hace apenas cinco años. Ello impone
inevitables restricciones para no afectar necesidades y programas
esenciales. No debemos desanimarnos, esas dificultades son
transitorias, observó el dirigente. Si ganamos en disciplina,
control y ahorro, no dejaremos de avanzar, y estaremos después en
condiciones de sacar más provecho de los recursos que tengamos,
concluyó Lage.
Durante el 2002 se
terminaron trabajos de impacto en el servicio a la población, entre
ellos el acueducto de Cabaiguán, la potabilizadora Grito de Yara y
las obras de rehabilitación de sistemas, fundamentalmente en Ciudad
de La Habana.
En comunidades rurales
de las provincias orientales se concluyeron 18 abastos, lo que
benefició a 9 500 habitantes; y fueron iniciadas las labores de
ampliación del acueducto de la ciudad de Manzanillo.
Además, en el programa
de obras hidráulicas se destacaron las reparaciones de las presas
afectadas por las intensas lluvias, como la Lebrije (Sancti
Spíritus) y Las Nieves (Matanzas).
Al cierre del 2002 las
presas del país almacenaban el 76% de su capacidad total de
embalse, con lo cual se garantizan las demandas de los usuarios, y
en casi la totalidad de los casos hay posibilidades de entrega hasta
bien entrado el período húmedo. La Empresa de Acueductos y
Alcantarillados brindó servicios domiciliarios a 8,1 millones de
personas y a la mayoría de los objetivos socioeconómicos del
país. La cloración del agua alcanzó el 98,9%, lo que indica
estabilidad en este indicador tan importante para la salud. |