MÉXICO, 20 de febrero (PL). — La
visita del jefe de gobierno español, José María Aznar, a México
se espera hoy aquí bajo gran rechazo de la sociedad que anticipa
presiones del mandatario europeo para que se apoye la agresión
militar de Estados Unidos contra Iraq.
Desde que se informó de la estancia
de Aznar en México, numerosas voces de la sociedad mexicana
repudiaron la visita por entender que este oficiaría como mensajero
de Estados Unidos para convencer al gobierno de Vicente Fox de
respaldar la guerra contra el país árabe.
Protagonista este jueves de críticas
humorísticas en medios de prensa y carteles callejeros, el
gobernante español solo tendrá un punto en agenda: conversar con
el jefe del Ejecutivo mexicano acerca del conflicto contra Iraq, en
el cual ambas naciones mantienen posiciones divergentes.
Una caricatura editorial del
periódico La Jornada dibuja al líder del Partido Popular español
vestido con uniforme militar, saludando con la mano en alto al
estilo de los nazis y portando un cartel que dice ¡Viva la muerte!.
De acuerdo con fuentes de la
presidencia mexicana, Aznar llegará al final de esta tarde y no
será recibido con una ceremonia oficial.
El gobernante español participará
en una cena privada que le ofrecerá Fox y en la que también
estarán presentes el Secretario de Relaciones Exteriores de
México, Luis Ernesto Derbez, y Alberto Carnero, director del
Departamento Internacional y Defensa del gabinete español.
La escala en suelo mexicano, prevista
para apenas 17 horas, antes de arribar a Texas donde sostendrá un
encuentro con el presidente norteamericano, George W. Bush, fue
decidida por Aznar la pasada semana y se lo comunicó a Fox vía
telefónica.
Al saberse la noticia, inmediatamente
se interpretó como una encomienda de la Casa Blanca para que el
jefe de gobierno ibérico intentara convencer a Fox de reconsiderar
su postura en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Tanto España como México son
Miembros no Permanentes del órgano de la ONU, donde se encuentran
situados en bandos opuestos en relación con el conflicto que
Washington alista contra Iraq, por la supuesta presencia en ese
país del Medio Oriente de armas de destrucción masiva.
Mientras la actual administración
mexicana ha reiterado su posición a favor de la paz, Aznar es uno
de los más firmes aliados de Washington en los propósitos
belicistas norteamericanos, que, según analistas, disfrazan el
interés de apropiarse de las segundas reservas petroleras más
importantes del mundo.
El mandatario mexicano rechazó esta
semana la hipótesis de que Aznar llegue con ideas de convencerlo y
aseveró estar seguro de que "ahora Aznar va a venir más a
escuchar y a ver alternativas que a tratar de vender su
posición".
Medios periodísticos de la capital
mexicana reflejaron la víspera las declaraciones del portavoz del
Departamento de Estado norteamericano, Richard Boucher, quien
descartó en Washington que el gobernante español llegue a México
como mensajero de EE.UU.
Boucher aclaró que el gobernante
europeo viaja en nombre de España y añadió "voy a dejar al
señor Aznar decidir lo que quiere decirle al presidente Fox".
Millones de mexicanos se han
manifestado en varias ciudades en contra de la guerra y en respaldo
a la postura mantenida por las autoridades de su país.