WASHINGTON, 20 de febrero (PL). —
Organizaciones civiles norteamericanas llamaron hoy a la población
a participar en una protesta antibélica que tendrá lugar en
Internet y mediante llamadas telefónicas a instalaciones
gubernamentales.
Denominada Protesta Virtual, la
próxima manifestación en contra de la guerra que prepara la Casa
Blanca en torno a Iraq se propone la realización de una llamada por
minuto a los congresistas durante la jornada laboral del próximo 26
de febrero.
En una conferencia de prensa, el
director y ex legislador de la coalición Ganar Sin Guerra (GSG),
Tom Andrews, exhortó a abarrotar —con mensajes de paz— las
vías de comunicación del gobierno estadounidense.
GSG agrupa a más de 30 movimientos
que, de hecho, se han comprometido al envío de miles de misivas
pacifistas a la mansión presidencial.
Llamadas telefónicas, correos
electrónicos y mensajes por fax serán la nueva modalidad de
protesta que aplicarán los que de alguna manera intentan frenar los
ánimos bélicos de Washington.
La esencia, explicó Andrews, es
alertar sobre las consecuencias de una conflagración.
Martin Sheen, un actor que representa
al presidente George W. Bush en un programa de la televisión
estadounidense, solicitó total respaldo para el proyecto previsto
para el miércoles venidero.
"Nuestro mensaje a Washington
será claro: No invadan a Iraq", subrayó Sheen, luego de
recordar las marchas del pasado fin de semana en Los Ángeles, en las
cuales participó.
Ganar Sin Guerra editó un comercial
televisivo para invitar a la población a participar activamente en
la jornada aún cuando el presidente George W. Bush se mantiene al
margen del llamado mundial a la paz.
En los últimos meses se han
intensificado las expresiones de rechazo a los planes del mandatario
norteamericano en el Golfo Pérsico, que alcanzaron su clímax el
pasado fin de semana, cuando los activistas se lanzaron a las calles
de unas 600 ciudades del orbe.
En Latinoamérica, África, Europa,
Asia y Oceanía, la jornada internacional a favor de la paz devino
momento histórico para denunciar los proyectos de la Casa Blanca
contra la nación petrolera, y en algunos países representó la
mayor protesta desde el final de la II Guerra Mundial.